Uno de los debates más activos en el mundo de la psicoterapia asistida con psicodélicos en 2026 es el de la terapia en grupo: ¿puede la experiencia psicodélica compartida amplificar los efectos terapéuticos individuales? ¿Cómo se gestiona el encuadre cuando varios pacientes están en sesión simultáneamente? Y, sobre todo, ¿qué dice la evidencia disponible? Estas preguntas centran la quinta entrega de The Psychedelic Practitioner, una publicación de referencia dirigida a profesionales de la salud que trabajan en este campo, y también vertebran nuevos estudios que apuntan a que el formato grupal puede ser tanto eficaz como significativamente más accesible en términos económicos.
El formato grupal: más que una cuestión de costes
La terapia asistida con psicodélicos en su formato individual requiere la presencia de uno o dos terapeutas durante sesiones que pueden durar entre seis y ocho horas. Este modelo, si bien está respaldado por la evidencia más sólida disponible, plantea un reto de escalabilidad evidente: el coste por paciente es elevado, los terapeutas formados son escasos y las listas de espera crecen. El formato grupal, en el que varios pacientes comparten el espacio de la sesión bajo la supervisión de un equipo terapéutico, reduce el coste por persona y podría acelerar el acceso.
Pero los defensores del modelo grupal no se quedan en el argumento económico. El investigador del ICPR Leor Roseman, entrevistado en el número 5 de The Psychedelic Practitioner, sostiene que las experiencias psicodélicas colectivas tienen una dimensión propia que va más allá de la mera suma de experiencias individuales. Según Roseman, el hecho de atravesar juntos un estado de conciencia alterado puede generar vínculos de confianza y sentido de pertenencia que actúan como factores terapéuticos por sí mismos, especialmente para condiciones en las que el aislamiento y la desconexión social son parte del cuadro clínico.
Nuevos ensayos sobre terapia MDMA en grupo frente a individual
A nivel de investigación clínica, 2026 ha visto el inicio de un ensayo que compara directamente la terapia con MDMA en formato individual frente al grupal para el tratamiento del TEPT. Este tipo de estudios de comparación directa son fundamentales para la toma de decisiones clínicas y regulatorias: hasta ahora, la mayor parte de la evidencia de calidad en MDMA-terapia se ha generado en el formato individual, y los reguladores necesitan datos específicos sobre el modelo grupal antes de poder aprobarlo como modalidad estándar.
El lanzamiento de este ensayo coincide con una tendencia global hacia la adopción del formato grupal en contextos de retiro terapéutico y programas comunitarios, especialmente en los Países Bajos, donde los retiros con trufas psilocíbicas llevan años operando de forma legal y han acumulado experiencia práctica considerable en la gestión de sesiones colectivas.
Desafíos prácticos: encuadre, seguridad y dinámica grupal
Los profesionales que ya trabajan con grupos identifican varios retos específicos. El primero es el encuadre: en una sesión individual, el terapeuta puede adaptar su intervención en tiempo real a las necesidades del paciente; en una sesión grupal, debe gestionar simultáneamente procesos que pueden estar en fases muy distintas. El segundo es la dinámica interpersonal: las resonancias emocionales entre participantes pueden ser potenciadoras, pero también pueden generar interferencias si no se gestionan adecuadamente.
La selección de participantes y la preparación previa a la sesión adquieren en este modelo una importancia aún mayor que en la terapia individual. Los grupos que comparten ciertos denominadores comunes —veteranos de guerra, personas en duelo, supervivientes de trauma específico— parecen beneficiarse especialmente del formato colectivo, en parte porque la experiencia compartida valida y contextualiza las vivencias de cada individuo.
Un campo en plena efervescencia
La terapia psicodélica en grupo es todavía un campo joven desde el punto de vista de la evidencia sistemática, pero la velocidad a la que se están lanzando estudios y publicando experiencias clínicas sugiere que en los próximos dos o tres años dispondremos de datos mucho más sólidos. La confluencia de necesidad clínica, interés científico y demanda creciente de pacientes hace de este formato uno de los frentes más dinámicos de toda la investigación psicodélica en 2026.
Fuente: Psychedelic Alpha – The Psychedelic Practitioner Issue 5: Groups in Practice (18 junio 2026)