La Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó por unanimidad el 18 de junio que el gobierno federal no puede despojar automáticamente del derecho a poseer armas de fuego a una persona por el simple hecho de consumir una sustancia controlada. El fallo, emitido en el caso Estados Unidos contra Hemani, declara inconstitucional la aplicación de una disposición de la Ley de Control de Armas (18 U.S.C. § 922(g)(3)) cuando se usa contra alguien que no representa un peligro probado.

El caso se originó con Ali Hemani, residente de Texas que admitió ante agentes federales consumir marihuana varias veces por semana. Por esa sola declaración —sin que se le acusara de violencia, mal uso de un arma o intoxicación al momento del hallazgo— enfrentó hasta 15 años de prisión y una prohibición de por vida para poseer armas.

El juez Neil Gorsuch, autor de la opinión, rechazó el argumento del gobierno de que el consumo regular de drogas equipara automáticamente a una persona con los «bebedores habituales» que las primeras leyes estadounidenses sí podían desarmar. El tribunal subrayó que su decisión es acotada: no afecta las leyes dirigidas a personas con adicción activa, intoxicadas en el momento de los hechos, ni los procesos respaldados por evidencia individualizada de peligrosidad.

La organización MAPS (Asociación Multidisciplinaria de Estudios Psicodélicos) celebró el fallo en un comunicado firmado por su codirector ejecutivo, Ismail L. Ali. «Durante más de medio siglo, la ley federal ha tratado el mero consumo de una sustancia controlada como prueba de que la persona es peligrosa», señaló Ali. «Hoy la Corte reconoció que el consumo personal, por sí solo, no basta para restringir derechos garantizados constitucionalmente.»

Ali matizó que el alcance del fallo es limitado y no revierte los daños históricos de la prohibición: las personas siguen siendo criminalizadas y despojadas de derechos por consumir sustancias sin dañar a nadie, y esas consecuencias siguen golpeando con más fuerza a las comunidades que la guerra contra las drogas señaló desde su origen. Aun así, calificó el principio afirmado por la Corte —que el gobierno debe demostrar específicamente cómo las acciones de una persona justifican restringir sus derechos, en lugar de asumir automáticamente que el consumo de drogas implica irresponsabilidad— como «un paso más hacia una política de drogas federal más sensata.»

El fallo llega en un momento de creciente escrutinio sobre cómo las clasificaciones de sustancias controladas —que a menudo no reflejan el riesgo real de violencia o daño— se traducen en consecuencias legales desproporcionadas para millones de consumidores en Estados Unidos, incluidos quienes utilizan psicodélicos o cannabis sin causar perjuicio a terceros.


*Traducido y adaptado desde MAPS: https://maps.org/2026/06/18/maps-statement-on-the-supreme-courts-ruling-in-united-states-v-hemani/*