El estado de Nueva York se perfila como el próximo campo de batalla legislativo en torno a la psilocibina. En mayo de 2026, una coalición de legisladores, médicos, veteranos y activistas presentó el Acta de Psilocibina Médica de Nueva York, una propuesta que va más allá de los modelos establecidos en Oregon y Colorado en aspectos clave.
Las características del proyecto de ley
A diferencia de los marcos regulatorios existentes, el proyecto neoyorquino incluye una disposición que permite a los pacientes llevar psilocibina a casa bajo ciertas condiciones, tras una evaluación médica adecuada. Esta cláusula de «uso domiciliario» ha generado tanto entusiasmo entre los defensores del acceso como preocupaciones en sectores más cautelosos.
La ley propuesta también establece mandatos explícitos de equidad racial: requiere que un porcentaje mínimo de licencias sea otorgado a propietarios de comunidades históricamente afectadas por la guerra contra las drogas, y crea un fondo para financiar tratamiento en comunidades de bajos ingresos.
La coalición detrás del proyecto
Lo que hace notable esta iniciativa es la amplitud de su base de apoyo. Junto a los habituales defensores de la reforma psicodélica se encuentran organizaciones de veteranos de guerra —para quienes el acceso a tratamientos para el TEPT es una prioridad urgente— asociaciones médicas de psiquiatría y grupos de justicia criminal.
Esta coalición diversa es estratégicamente importante. Las reformas psicodélicas que han fracasado en otros estados lo han hecho frecuentemente por carecer de apoyo más allá del nicho progresista.
Los obstáculos políticos
Nueva York tiene un historial complicado con las reformas de drogas. El estado fue uno de los últimos en legalizar el cannabis recreativo, a pesar de tener una de las legislaturas más progresistas del país. La oposición de sectores del Partido Demócrata moderado y del lobby farmacéutico podría frenar el proyecto.
Sin embargo, el momento es propicio: el debate federal sobre psicodélicos ha cambiado el clima político, y Nueva York tiene una larga tradición de ser laboratorio de políticas públicas que luego se expanden al resto del país.