¿Qué deja una experiencia psicodélica en el cerebro una vez que sus efectos visibles desaparecen? Un equipo de investigadores de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) y del Imperial College London ofreció una respuesta sorprendente: una sola dosis de psilocibina, el principio activo de los hongos, produce signos de cambios probablemente anatómicos en el cerebro que se mantienen detectables durante al menos un mes tras la vivencia.
El estudio
La investigación, publicada en la revista Nature Communications, se realizó con voluntarios sanos que nunca antes habían consumido un psicodélico. Cada participante recibió una única dosis de 25 mg de psilocibina, y los científicos siguieron la evolución de su actividad y estructura cerebral en las semanas posteriores. El hallazgo central fue la persistencia: los indicios de cambio no se desvanecían al terminar la experiencia, sino que seguían presentes un mes después.
La entropía cerebral y la introspección
La clave del trabajo está en un concepto llamado entropía cerebral, que describe la diversidad y la riqueza de los patrones de actividad neuronal. Durante la experiencia con psilocibina, esa entropía aumentaba de forma temporal. Y aquí apareció el dato más revelador: los participantes que experimentaron los mayores incrementos de entropía en las horas siguientes a la toma fueron también los que reportaron más introspección al día siguiente y un mayor bienestar un mes más tarde.
Para los autores, esto sugiere que la propia vivencia psicodélica —y no solo la molécula en sí— cumple un papel importante en los efectos terapéuticos a largo plazo. Dicho de otro modo: el «viaje» y las revelaciones personales que lo acompañan parecen estar conectados con las mejorías sostenidas en el estado de ánimo.
Implicaciones terapéuticas
El trabajo aporta pistas valiosas para entender por qué la psilocibina muestra beneficios en condiciones como la depresión, la ansiedad y las adicciones, un interrogante que la ciencia todavía no ha resuelto del todo. Con todo, conviene no adelantarse: se trata de un estudio en voluntarios sanos y con un número acotado de participantes, de modo que sus conclusiones deberán confirmarse en poblaciones clínicas y en muestras más amplias antes de trasladarlas a la práctica.
Fuente: UC San Francisco
Imagen: «This is your brain on Flickr» por michaelrighi, vía Flickr (CC BY 2.0).