Uno de los elefantes en la sala VIP del renacimiento psicodélico es un sapo: Incilius alvarius. La sustancia 5-MeO-DMT, conocida como «medicina del sapo», es el centro de una tradición ancestral que fue fabricada para satisfacer la romanticización indígena en el mercado espiritual contemporáneo.

Un artículo publicado en 2026 en la revista Psychedelics por Ana María Ortiz Bernal, Charles Raison y colaboradores reconstruye el fascinante camino de transformación de una sustancia sintetizada en 1936 en una práctica supuestamente milenaria del pueblo Comcáac —también conocido como Seri— del noroeste de México.

Historia de una sustancia sintética

Aunque fue producida en laboratorio por químicos japoneses en la década de 1930, el 5-MeO-DMT también está presente en las glándulas de defensa del sapo del desierto de Sonora (Incilius alvarius, anteriormente conocido como Bufo alvarius), hecho verificado en 1965. A diferencia de otros psicodélicos clásicos como la mescalina, el LSD, el DMT de la ayahuasca o la psilocibina de los hongos, esta sustancia no produce manifestaciones visuales intensas. Su efecto se manifiesta en segundos y dura aproximadamente 20 minutos.

La sustancia ganó popularidad entre los psiconetautas a partir de 1984, cuando Ken Nelson fumó la secreción y escribió un panfleto sobre la experiencia. Sus efectos fueron descritos científicamente por Wade Davis y Andrew Weil en 1992. La industria psicodélica también se interesó por su potencial terapéutico: la empresa británica Beckley PsyTech (ahora AtaiBeckley) busca patentes para su versión contra la depresión.

La fabricación de un ancestro

Según Ortiz y Raison, el uso de la secreción del sapo fue introducido a una comunidad Comcáac en 2011 —no como práctica ancestral, sino como herramienta para combatir el creciente abuso de metanfetaminas entre los jóvenes del grupo. A partir de ahí, la Fundación OTA.C comenzó a construir la narrativa de un rito ancestral.

La leyenda se propagó mediante obras como el libro El sapo del amanecer (2016), de Octavio Rettig Hinojosa, y el documental OTAC & the Ancient Sacred Medicine Ceremony (2019). El consumo del veneno del sapo se popularizó globalmente, la especie está amenazada en ciertas regiones, y un kilogramo de la secreción puede costar hasta 50.000 dólares en el mercado enteogénico internacional. La fundación OTA.C llegó a emitir permisos para ceremonias «auténticas» por 500 dólares.

Apropiación vs. reinvención legítima

El artículo distingue entre ancestralización —proceso mediante el cual los pueblos reinterpretan elementos culturales dentro de sus propias narrativas míticas— y la fabricación de ancestros, que en este caso consistiría en la construcción de una narrativa que busca legitimidad para una actividad comercial que responde al deseo de consumidores adinerados de sabiduría indígena.

Vale señalar que el 5-MeO-DMT sí tiene uso tradicional en pueblos indígenas de América Central y del Sur, pero en forma de rapés preparados con semillas de Anadenanthera peregrina o la savia de Virola theiodora. No existe registro etnográfico del consumo ceremonial de la secreción del sapo entre pueblos tradicionales.


Traducido y adaptado desde Chacruna Institute