Mientras el debate público sobre los psicodélicos gira alrededor de la depresión resistente y el estrés postraumático, una compañía cotizada en Nasdaq está probando la psilocibina en un escenario mucho menos glamuroso y más urgente: el sufrimiento psicológico de quienes reciben cuidados paliativos por cáncer. Psyence Biomedical detalló el estado de ese programa en su actualización a inversores de agosto de 2026.
Un diagnóstico que casi nadie trata
El ensayo no apunta a la depresión mayor sino al trastorno de adaptación asociado al cáncer: esa mezcla de angustia, ansiedad y desmoronamiento anímico que aparece cuando alguien recibe un diagnóstico que le cambia el horizonte vital. Es un cuadro extraordinariamente frecuente en oncología y para el que no existe ningún fármaco aprobado específicamente. Se trata, en la práctica, con ansiolíticos y con lo que el equipo asistencial pueda ofrecer.
El diseño, en números
El estudio de Fase IIb reclutó 87 pacientes en cinco centros de Australia, con diseño aleatorizado y doble ciego y tres brazos de dosis: 1 mg, 10 mg y 25 mg. La variable principal es la escala HAM-A de ansiedad medida a las diez semanas. El primer paciente recibió su dosis en abril de 2026 y los resultados principales están previstos para el primer semestre de 2027.
El brazo de 1 mg funciona como comparador activo bajo: una dosis demasiado pequeña para producir efectos psicodélicos claros, pero suficiente para que los participantes no distingan tan fácilmente si les tocó o no el fármaco. Es una de las respuestas habituales al problema del enmascaramiento que persigue a todos los ensayos del campo.
Psilocibina de hongo, no de laboratorio
El candidato, NPX-5, es psilocibina de origen botánico —extraída de hongos cultivados— y no sintetizada químicamente, la vía que siguen la mayoría de sus competidores. La compañía abastece el producto mediante una alianza con PsyLabs, con la que también trabaja en suministro conforme a normas de fabricación farmacéutica de psilocibina, ibogaína, DMT y mescalina.
La empresa estima el mercado potencial de cuidados paliativos en unos 23.300 millones de dólares y presenta como argumento su ausencia de deuda y su posición de caja, en un sector donde varias compañías han cerrado o se han fusionado por falta de financiación.
Contexto: el dinero público empuja
La actualización sitúa el programa dentro de un clima regulatorio favorable en Estados Unidos, con una orden ejecutiva que compromete 50 millones de dólares en fondos federales para investigación con ibogaína e instruye a la FDA a agilizar ciertas revisiones de psicodélicos.
Todo esto sigue siendo, conviene subrayarlo, una promesa: 87 pacientes es un ensayo intermedio, no una demostración definitiva, y hasta 2027 no habrá cifras que evaluar. Pero la pregunta que plantea es de las que importan: si una sustancia puede reducir la angustia de alguien que sabe que le queda poco tiempo, ¿cuánta evidencia hace falta antes de ofrecerla?
Fuente: Psyence Biomedical (documento 6-K, SEC)
Foto: «Psilocybe semilanceata», de gailhampshire, vía Flickr (CC BY 2.0).