Una de las explicaciones más repetidas sobre por qué los psicodélicos alivian la depresión con rapidez es la neuroplasticidad: la capacidad del cerebro de rehacer sus conexiones. En la depresión severa, la ansiedad o el estrés postraumático, las neuronas de ciertas regiones se encogen y pierden las ramificaciones con las que se comunican. La hipótesis dice que los psicodélicos revierten ese repliegue en horas, no en semanas.
Un equipo del Instituto Nacional de Salud Mental de Chequia decidió comprobarlo poniendo a competir a seis fármacos en el mismo experimento. El resultado, publicado en el Journal of Psychopharmacology, respalda la hipótesis en un caso y la complica en otros dos.
Neuronas en placa, seis compuestos
Yana Vella, Kateřina Syrová y sus colegas extrajeron células de la corteza cerebral de embriones de rata y las cultivaron durante semanas hasta que formaron redes de comunicación espontáneas. Después trataron distintos lotes con una única dosis de psilocina, LSD, DMT, ketamina, fluoxetina o litio.
A las 24 horas marcaron con anticuerpos fluorescentes dos proteínas estructurales: la sinapsina, en el extremo emisor de la neurona, y la PSD-95, en el receptor. Con un microscopio confocal contaron los puntos donde ambas señales se superponían, que es la manera de identificar una sinapsis realmente establecida.
La psilocina sí; el LSD y la DMT, no
La psilocina aumentó el número total de sinapsis formadas, con una magnitud equiparable a la de la ketamina y el litio, dos referencias consolidadas en psiquiatría. La ketamina además incrementó específicamente la densidad de PSD-95, es decir, reforzó el lado receptor.
El LSD, la DMT y la fluoxetina no produjeron ningún cambio medible en 24 horas. En el caso de la fluoxetina el resultado era esperable: un ISRS necesita semanas de administración continuada para modificar la arquitectura cerebral. Que el LSD y la DMT quedaran fuera es más llamativo, y los propios autores ofrecen una explicación técnica: usaron esos compuestos en forma de sal de fumarato, sin añadir un disolvente que facilitara la entrada a la célula. Investigaciones recientes sugieren que los psicodélicos serotoninérgicos deben alcanzar receptores intracelulares para disparar el crecimiento, de modo que las moléculas podrían simplemente no haber atravesado la membrana en ese montaje experimental.
Genes que se encienden en una hora
En una segunda fase, el equipo midió la expresión de genes de respuesta temprana, que se activan en minutos y ponen en marcha la maquinaria molecular que construye y estabiliza sinapsis. Una hora después del tratamiento, la psilocina provocó un pico en la expresión del gen Arc, cuya proteína da forma física a la sinapsis y regula el flujo de señales químicas. A las 24 horas, la fluoxetina aumentó la actividad de Egr1 y Npas4. Distintos compuestos, distintas rutas moleculares.
Los límites
Todo esto ocurrió en células aisladas, no en un cerebro vivo, donde intervienen tipos celulares de apoyo que un cultivo no reproduce. Los investigadores además mezclaron células de embriones macho y hembra, lo que podría enmascarar diferencias por sexo. Y queda pendiente repetir el ensayo con otras formulaciones de LSD y DMT antes de concluir que no comparten esta capacidad.
Fuente: PsyPost (estudio publicado en Journal of Psychopharmacology).
Foto: «Neural stem cells», de CodonAUG, CC BY 2.0, vía Openverse.