El debate sobre la regulación de los psicodélicos llegó al Parlamento canadiense. El diputado conservador Corey Tochor presentó el 16 de junio de 2026 un proyecto de ley destinado a permitir que los médicos prescriban psicodélicos como la psilocibina, sustancias que, según investigadores y pacientes, pueden tratar eficazmente ciertos trastornos de salud mental. La iniciativa reaviva una discusión que en Canadá se había movido hasta ahora principalmente por vías administrativas y judiciales.

De la excepción a la norma

El marco actual canadiense es restrictivo pero no cerrado. En 2022, Health Canada incorporó una enmienda especial a su Programa de Acceso Especial que permite a los médicos solicitar acceso a psilocibina, MDMA, DMT, LSD y otros psicodélicos para pacientes concretos cuando los tratamientos convencionales han fracasado. En la práctica, sin embargo, ese mecanismo funciona caso por caso, con trámites que muchos pacientes y clínicos describen como lentos y burocráticos.

El proyecto de Tochor apunta a sustituir ese sistema de excepciones por un marco de prescripción más claro y predecible, en el que la decisión terapéutica recaiga de forma más directa en el criterio médico. Sus impulsores argumentan que las personas con depresión resistente, estrés postraumático o dolor existencial asociado a enfermedades terminales no deberían depender de un procedimiento excepcional para acceder a tratamientos con evidencia creciente.

Un consenso poco habitual

Lo llamativo del caso canadiense es que la iniciativa proviene de un legislador conservador, en un terreno que durante años se asoció más con la izquierda y el activismo por la reforma de las drogas. La convergencia de sensibilidades políticas distintas en torno al acceso terapéutico —también visible en Estados Unidos, donde el impulso ha llegado desde sectores tanto progresistas como de derecha vinculados a la salud de los veteranos— sugiere que el tema se está desplazando desde la periferia ideológica hacia el centro del debate sanitario.

Camino incierto

Como todo proyecto de ley presentado por un parlamentario individual, su recorrido legislativo es incierto y podría diluirse en el proceso. Pero su sola presentación obliga al Parlamento a pronunciarse sobre una cuestión que hasta hace poco se consideraba marginal, y coloca a Canadá dentro del grupo de países que están reescribiendo activamente las reglas del acceso a los psicodélicos con fines médicos.

Fuente: CBC News