Durante más de cinco décadas, millones de lectores creyeron que Carlos Castaneda había sido iniciado por un brujo yaqui llamado don Juan Matus en el desierto de Sonora. Sus libros vendieron más de diez millones de copias en 17 idiomas y moldearon buena parte de la imagen popular del chamanismo indígena en Occidente. Una nueva biografía, «American Trickster: The Hidden Lives of Carlos Castaneda», de la periodista Ru Marshall, reconstruye con documentos y testimonios cómo esa historia fue, en gran medida, una invención.
Un personaje fabricado en una clase de posgrado
Según la investigación de Marshall, «Las enseñanzas de don Juan» nació como un trabajo para un curso de arqueología de campo en la UCLA, en 1960. El profesor Clement Meighan había prometido una nota máxima a quien lograra entrevistar a un «indio» auténtico; Castaneda, que según sus propios profesores «podía pasar por mexicano o indígena», recibió esa calificación y, con ella, el impulso para lanzar su carrera académica y literaria. Amigos de infancia y antropólogos citados en el libro coinciden en que nunca hubo evidencia de que Castaneda hubiera tenido contacto real con comunidades yaquis más allá de comprarles artesanías a comerciantes en México.
De Cajamarca a Los Ángeles: una vida de reinvenciones
Castaneda nació en 1925 en Cajamarca, Perú, y no en Brasil como solía afirmar. Marshall rastreó a vecinos de su ciudad natal que lo recordaban como un mentiroso carismático, apodado «Fashturo», famoso por sus historias fantasiosas. Llegó a San Francisco en 1951 dejando atrás, sin mencionarlo jamás públicamente, a una esposa y una hija. El propio Gordon Wasson, el banquero que popularizó los hongos psilocibios en Occidente, fue de los primeros en sospechar del relato: detectó errores básicos, como describir que los indígenas «fumaban» los hongos, algo que ninguna tradición documentada hace.
El lado oscuro: una secta y cinco desapariciones
El tramo final de la biografía documenta cómo Castaneda convirtió su prestigio literario en control sobre un grupo cerrado de seguidoras en Pasadena, a quienes exigía cambiar de nombre, cortar vínculos familiares y disputarse su atención pese a su supuesta «castidad». Tras su muerte en 1998, cinco de sus colaboradoras más cercanas desaparecieron; los restos de una de ellas, Nury Alexander, fueron hallados años después en el Valle de la Muerte. Los cuerpos de las otras cuatro nunca aparecieron.
Por qué el mito todavía pesa en el renacimiento psicodélico
Marshall sostiene que el daño de Castaneda no se limita a su biografía personal: fijó, para generaciones de buscadores, la idea de que el «conocimiento indígena» auténtico debía parecerse a su ficción literaria, aun cuando su contenido provenía en gran parte de filosofía europea. Esa plantilla narrativa —el buscador blanco iniciado por un sabio indígena anónimo— sigue circulando en comunidades psicodélicas actuales, donde el libro todavía se recomienda como introducción al chamanismo. Para otro recorrido por los mitificadores del movimiento psicodélico, puede leerse el perfil de Terence McKenna en este portal. Quienes quieran profundizar en los fundamentos históricos y científicos del tema pueden consultar nuestra guía completa de psicodélicos.
Fuente: Lucid News