Un nuevo estudio con electroencefalografía (EEG) muestra que la combinación de DMT y harmina —la misma que reproduce, en versión farmacéutica, el efecto de la ayahuasca— acelera de forma marcada la velocidad con la que el cerebro cambia entre sus distintos «microestados» eléctricos. El trabajo, publicado como preprint en bioRxiv por un equipo liderado por Maria Niedernhuber, Dila Suay y colegas de universidades suizas, ofrece una de las descripciones más detalladas hasta ahora de cómo un psicodélico reconfigura la dinámica cerebral milisegundo a milisegundo.

Qué son los microestados cerebrales

Los microestados son patrones topográficos breves —de decenas de milisegundos— que describen la actividad eléctrica de todo el cuero cabelludo en un instante dado. Se los ha llamado «átomos del pensamiento»: la secuencia en la que el cerebro transita entre ellos se relaciona con el flujo espontáneo de la conciencia, y ya se sabe que cambia en estados como la meditación, el sueño o la anestesia.

Cómo se diseñó el experimento

Treinta y un hombres sanos completaron tres jornadas de laboratorio en un diseño cruzado, aleatorizado y doble ciego: una con harmina bucal seguida de DMT intranasal en dosis repetidas, otra con harmina más placebo, y una tercera con placebo puro. Se registró EEG de alta densidad durante todo el proceso, y el análisis de microestados se concentró en el momento de mayor intensidad subjetiva de la experiencia.

El hallazgo principal: todo se acelera

Bajo DMT y harmina, la duración media de cada microestado se redujo de forma marcada frente a las otras dos condiciones, y el cerebro mostró muchas más transiciones por segundo entre topografías. Dos microestados en particular —bautizados M3 y M5 por los autores— ganaron protagonismo, mientras que otro (M2) perdió peso. Curiosamente, pese a la mayor velocidad, la secuencia de transiciones se volvió más predecible y estructurada, no más caótica: el cerebro psicodélico exploraría un repertorio más amplio de estados, pero siguiendo una «sintaxis» más rígida.

Qué significa esta aceleración

El resultado respalda directamente la hipótesis de que los psicodélicos aumentan la metaestabilidad neuronal: la capacidad del cerebro de moverse con fluidez entre configuraciones funcionales distintas, en lugar de quedar «atrapado» en un patrón estable. Esta idea conecta con hallazgos previos en resonancia magnética funcional bajo psilocibina y LSD, y refina el modelo del «cerebro entrópico», sugiriendo que el estado psicodélico no es simplemente más aleatorio, sino que opera con una gramática temporal distinta. Quien quiera profundizar en cómo los psicodélicos modifican la actividad cerebral puede revisar también este análisis sobre la DMT y el filo entre el orden y el caos, o la guía completa de psicodélicos de Portal Psicodélico.

Limitaciones y próximos pasos

El estudio solo incluyó hombres, para evitar variables asociadas al ciclo hormonal, lo que limita su generalización. Tampoco encontró una asociación directa entre los cambios en los microestados y los puntajes subjetivos de la experiencia, algo que los autores atribuyen a posibles límites de las escalas usadas o a que la relación simplemente no es lineal. Los investigadores plantean que estudios futuros combinen EEG con resonancia magnética funcional para ubicar estos cambios en redes cerebrales específicas, como la red neuronal por defecto o la red de saliencia. Más antecedentes sobre estudios de este tipo pueden encontrarse en la sección de Ciencia de Portal Psicodélico.

Foto: Versal (BY)