Uno de los argumentos que más se repite en los debates sobre la legalización o regulación de los psicodélicos es el temor a una ola de emergencias médicas. Un nuevo estudio publicado en Community Mental Health Journal, firmado por Bhatt, Friedman, Benster y otros colegas, ofrece un dato que contradice ese temor: pese al aumento sostenido del consumo de psicodélicos en Estados Unidos, no se observó un incremento proporcional en las visitas a servicios de urgencias.
Lo que sí termina en la sala de emergencias
El estudio, que analizó las características clínicas de las visitas a urgencias vinculadas al consumo recreativo de psicodélicos, encontró que la mayoría de estos episodios se manejan sin complicaciones mayores dentro del propio servicio de emergencias. Los síntomas psiquiátricos más comunes fueron agitación (25,9% de los casos) y ansiedad (24,6%), mientras que entre los síntomas físicos predominaron las náuseas y los vómitos (9,5%) y la sudoración excesiva (5,2%). Solo el 11,2% de los casos terminó requiriendo una hospitalización psiquiátrica.
Quién corre más riesgo
El hallazgo más útil desde el punto de vista clínico y de reducción de riesgos es la identificación de factores que multiplican las probabilidades de terminar hospitalizado tras una experiencia adversa: el consumo simultáneo de cannabis (con un riesgo 10,9 veces mayor), un historial de trastorno bipolar (12,67 veces mayor) y, sobre todo, un historial de trastorno psicótico primario (17,10 veces mayor). Se trata de perfiles de riesgo ya conocidos en la literatura sobre psicodélicos, pero que este estudio cuantifica con más precisión sobre una muestra clínica real.
Una tendencia que se sostiene en el tiempo
El hallazgo se enmarca en un patrón que otros estudios previos ya venían señalando: dentro de una cohorte de más de 1,3 millones de personas con internaciones relacionadas con sustancias, apenas el 1,6% correspondió específicamente a alucinógenos, una proporción muy inferior a la que representan el alcohol o los opioides. Es decir, aunque el consumo de psicodélicos crece —impulsado en parte por la creciente cobertura mediática y el interés terapéutico—, el sistema de salud no está viendo el colapso de urgencias que algunos sectores anticipaban.
Implicancias para la reducción de riesgos
Para los autores, el mensaje central no es que los psicodélicos estén exentos de riesgo, sino que ese riesgo se concentra en poblaciones específicas y bien identificables. Eso abre la puerta a estrategias de reducción de daños más quirúrgicas: en lugar de campañas de alarma genéricas, programas de evaluación de riesgo dirigidos a personas con antecedentes de trastornos psicóticos o bipolares, y advertencias claras sobre el peligro de combinar psicodélicos con cannabis en el mismo episodio de consumo.
Fuente: PsyPost
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