Pocas vivencias humanas se describen con un lenguaje tan parecido como una experiencia cercana a la muerte (ECM) y un viaje con psicodélicos: distorsión del tiempo, sensación de unidad con el entorno y la impresión de abandonar el cuerpo. Un equipo liderado por la neurocientífica Charlotte Martial decidió comparar ambos fenómenos de forma directa en personas que habían vivido los dos tipos de experiencia, y publicó sus resultados en la revista Neuroscience of Consciousness.
Un estudio inédito en su diseño
La investigación recogió los relatos de 31 adultos, en su mayoría hombres del Reino Unido y Estados Unidos, que habían atravesado tanto una ECM como al menos un viaje con LSD, psilocibina, ayahuasca, DMT o mescalina. Los participantes, reclutados a través de redes sociales, medios locales y publicaciones académicas, respondieron encuestas sobre si consideraban su experiencia «sobrenatural» o si la sintieron «real» en el momento de vivirla. Un 21% de ellos había probado psicodélicos más de cien veces, por lo que se trataba de un grupo con amplia experiencia subjetiva para comparar.
Semejanzas y diferencias
Los resultados mostraron coincidencias marcadas en los llamados efectos místicos: alteración de la percepción del tiempo, sensación de armonía o unidad y la impresión de dejar el mundo terrenal. Pero también aparecieron diferencias relevantes. Los viajes psicodélicos involucraron un componente visual mucho más intenso, mientras que las ECM produjeron una desconexión corporal más profunda. Quienes pasaron por un viaje psicodélico también se describieron como más abiertos y afectuosos hacia los demás después de la experiencia, algo que no se repitió de la misma forma tras una ECM; de hecho, algunos participantes señalaron que la ECM tuvo un impacto más negativo en sus vidas.
Los propios autores proponen una explicación: una ECM suele vivirse como algo involuntario e inesperado, mientras que un viaje psicodélico generalmente es buscado y preparado, lo que podría explicar por qué la primera se percibe como más «suprarreal».
Qué aporta a la medicina paliativa
Para Martial, este tipo de comparación es valiosa precisamente porque la investigación sobre ECM suele ser retrospectiva, dado lo impredecible de estas vivencias. «Espero que este tipo de investigación también contribuya a estudiar el potencial de los psicodélicos como un complemento valioso del apoyo psicológico para pacientes paliativos y en final de vida», explicó la investigadora a DoubleBlind. Christopher Timmermann, investigador del Centro de Investigación Psicodélica del Imperial College de Londres y coautor del estudio, agregó en declaraciones al New York Times que «obtener un relato completo de lo que significa ser un ser humano requiere incorporar este tipo de experiencias».
Limitaciones a tener en cuenta
El propio equipo reconoce límites importantes: los cuestionarios autoadministrados en línea son propensos a sesgos, y ningún participante había probado 5-MeO-DMT, una sustancia que estudios previos vincularon con fuertes similitudes con las ECM. Martial señaló además que, en otro trabajo publicado en Consciousness and Cognition, el uso de herramientas de procesamiento de lenguaje natural para comparar relatos encontró que la ketamina produce la fenomenología más parecida a una ECM, lo que abre la puerta a estudiar si los psicodélicos atípicos —ketamina, salvia— se acercan más a estas experiencias límite que los clásicos serotoninérgicos.
Quienes quieran profundizar en el tema pueden consultar la guía completa de psicodélicos de Portal Psicodélico, explorar más artículos de la categoría Ciencia, o leer también «87 pacientes con cáncer, tres dosis distintas y cinco hospitales australianos: el ensayo que mide la psilocibina en el final de la vida».