Horizons, la conferencia que inventó el formato de los grandes encuentros psicodélicos, vuelve a Nueva York del 15 al 17 de octubre en la New York Academy of Medicine. Y llega en un momento distinto al de sus últimas ediciones: después de dos años de repliegue, el sector volvió a acelerar.

Del suelo al despegue en dieciocho meses

El golpe llegó en el verano de 2024, cuando la FDA rechazó la terapia con MDMA para el trastorno de estrés postraumático de Lykos Therapeutics. El financiamiento se secó en casi todo el ecosistema, varias empresas despidieron personal y la visión de un mundo mejor a través de la MDMA se hizo pedazos en público.

«Cuando la FDA rechazó la MDMA, el viento se fue de las velas», resume Kevin Balktick, fundador de Horizons. «Nos quedamos varados en las latitudes del caballo. La gente había dejado de creer. Pero ahora vuelve a creer, y el sueño de una medicina psicodélica plenamente regulada está de vuelta.»

El giro tiene fechas concretas. En abril, la Casa Blanca firmó la Orden Ejecutiva 14401 para acelerar la llegada de la medicina psicodélica al mercado. Seis días después, la FDA entregó vales de prioridad nacional a Compass Pathways y al Usona Institute por sus programas de psilocibina, y a Transcend Therapeutics por la metilona, comprimiendo una ventana de revisión que normalmente lleva un año a uno o dos meses. En julio, Eli Lilly cerró la compra de AtaiBeckley, la biotecnológica detrás del aerosol nasal de 5-MeO-DMT para depresión resistente.

«Para esta fecha del año que viene, esto podría estar en los consultorios médicos, y la gente quiere entenderlo y quiere estar preparada», dice Balktick.

Un solo escenario, sin FOMO

Fundada en 2007 como una única jornada de charlas en la Judson Memorial Church de Greenwich Village, Horizons se convirtió en una de las instituciones más longevas del campo. Su rasgo distintivo se mantiene: un solo escenario, sin actividades paralelas, de modo que todo el público ve el mismo programa y cada ponencia tiene que ganarse su lugar.

«Es bastante distinto de otras conferencias, donde se trata de juntar un montón de nombres grandes y conseguir a la gente importante», explica Balktick. «Nosotros directamente no hacemos eso. Animamos a nuestros oradores a ir mucho más profundo y damos por sentado que el público puede sostener una discusión mucho más sofisticada.»

La psiquiatra y escritora neoyorquina Julie Holland, que ayuda a curar el programa de ciencia y medicina, coincide: «Creo que la diferencia más importante es que toda la programación está en un solo escenario en lugar de tener que elegir constantemente entre presentaciones que compiten. Así no hay FOMO ni decisiones difíciles.»

Quién accede, la pregunta del año

Cada jornada aborda una lente distinta. Una se concentra en el trayecto entre la aprobación de un fármaco y el acceso real del paciente: cobertura de seguros y quién termina recibiendo estos tratamientos. Otra, en ciencia y medicina. La tercera divide política y cultura, y las sesiones de cierre se orientan a prácticas indígenas y tradicionales, con material esperado de comunidades de Gabón y Perú.

Mientras las farmacéuticas convierten moléculas psicodélicas en recetas, Horizons se planta en el terreno más incómodo: quién se beneficia, cómo, y si un tratamiento que supera a la FDA puede llegar de verdad a quienes más lo necesitan.

El programa oficial ocurre de día. Todo lo demás llena las noches, entre proyecciones de películas, recaudaciones de fondos y unos brunches dominicales que ya son una institución. «La semana entera de Horizons se convirtió en una especie de maravilloso circo psicodélico», dice Balktick.

Fuente: DoubleBlind Mag

Foto: acnatta — licencia CC BY 2.0, vía Openverse.