El 30 de junio, la Asociación Multidisciplinaria de Estudios Psicodélicos (MAPS) publicó el «Ibogaine Investigator’s Brochure», un documento de 203 páginas que reúne de forma sistemática la evidencia científica y regulatoria disponible sobre la ibogaína, un alcaloide psicoactivo derivado de la raíz del arbusto africano Tabernanthe iboga con resultados prometedores en el tratamiento de adicciones y trastorno de estrés postraumático.

Un recurso pensado para democratizar la investigación

Según el comunicado de la organización, el objetivo del folleto es «asegurar que la investigación con ibogaína no quede limitada únicamente a las compañías farmacéuticas» y acompañar al público a medida que el campo avanza. El documento funciona como un manual de referencia estándar —del tipo que normalmente elaboran en privado las empresas biotecnológicas para sus propios ensayos clínicos— pero de acceso completamente abierto y gratuito para cualquier investigador, universidad o equipo clínico que quiera iniciar un estudio con la sustancia.

Por qué llega en un momento clave

La publicación se da en medio de un salto sin precedentes del interés institucional por la ibogaína: Texas destinó 50 millones de dólares de fondos estatales a investigar la sustancia para tratar adicciones y TEPT en veteranos, la FDA aceptó en abril la primera solicitud de nuevo fármaco en investigación (IND) para un derivado de ibogaína —la noribogaína de la empresa DemeRx, pensada para el trastorno por consumo de alcohol— y el decreto ejecutivo firmado por el presidente Trump en abril menciona explícitamente a los compuestos derivados de la ibogaína entre las prioridades para acelerar el acceso a tratamientos psicodélicos.

A esto se suma una publicación reciente en Nature Medicine sobre la eficacia de la ibogaína en veteranos militares con lesión cerebral traumática y TEPT, que ha contribuido a que la sustancia pase de ser considerada un tratamiento alternativo marginal a un candidato farmacéutico tomado en serio por reguladores e inversores.

Qué contiene el documento

El folleto compila datos de farmacología, toxicidad —incluyendo el riesgo cardíaco asociado al alargamiento del intervalo QT, uno de los principales obstáculos regulatorios de la ibogaína—, resultados de estudios observacionales y ensayos previos, además de recomendaciones para el diseño de protocolos de seguridad clínica. MAPS espera que este material sirva de base común para que distintos equipos de investigación, incluidos los de países con menos recursos, puedan iniciar estudios rigurosos sin depender de la propiedad intelectual de una sola compañía.

Foto: Dr.behnamrahmani, licencia CC BY 4.0 vía Openverse

Fuente: MAPS