Mientras la investigación sobre psicodélicos avanza y cada vez más personas los prueban por su cuenta —muchas veces sin ninguna supervisión—, Ohio se convirtió en uno de los primeros estados de EE. UU. en entrenar formalmente a su personal de primera línea para responder cuando algo sale mal. El programa se llama P.E.A.C.E. (Psychedelic Emergency, Acute and Continuing Education) y lo coordina el Centro para la Investigación y Educación en Fármacos Psicodélicos (CPDRE) de Ohio State University, en colaboración con MAPS.

Qué es el programa P.E.A.C.E.

Se trata de una serie de seminarios presenciales y módulos en línea que enseñan triaje informado sobre psicodélicos, reducción de riesgos y criterios de derivación a especialistas. La iniciativa cuenta con una subvención de 400.000 dólares del fondo SOAR Innovation del Departamento de Salud Conductual de Ohio, y está dirigida por Stacey B. Armstrong como subdirectora asociada, con Tina Romanella como coordinadora del programa.

A quién está dirigido

La capacitación apunta a salas de emergencia, fuerzas del orden, servicios de primera respuesta y profesionales de salud conductual en todo el estado. La lógica es simple: estas son, en la práctica, las personas que ya están atendiendo crisis relacionadas con psicodélicos, muchas veces sin ninguna formación específica sobre qué esperar o cómo intervenir sin empeorar la situación.

Por qué ahora

Armstrong lo resume así: la gente «ha empezado a conocer» los beneficios terapéuticos de los psicodélicos que muestran los ensayos clínicos, pero la información sobre «experiencias adversas y reducción de riesgos» sigue siendo escasa. Los números respaldan la urgencia: según la Encuesta Nacional sobre el Uso de Drogas y la Salud de 2024, el consumo de alucinógenos entre personas de 12 años o más aumentó en 2,8 millones de personas desde 2021, en gran parte fuera de cualquier contexto clínico o supervisado.

Un modelo que podría replicarse

Los seminarios de P.E.A.C.E. están programados para enero, marzo y julio de 2026, y el programa podría convertirse en un modelo para otros estados que enfrentan el mismo desajuste: la investigación clínica avanza a un ritmo, pero el uso real en las calles —legal o no— avanza más rápido, y los sistemas de salud y seguridad pública suelen quedar un paso atrás. Iniciativas como esta buscan cerrar esa brecha sin esperar a que cambie la legislación federal.

Este tipo de esfuerzos se suman a una tendencia más amplia dentro del movimiento de reducción de riesgos psicodélicos, que hemos cubierto antes en el Portal. Para profundizar en los fundamentos de seguridad y uso responsable, visita nuestra guía completa de psicodélicos o explora más artículos en la categoría de Reducción de Riesgos.

Nota de salud: el uso no supervisado de psicodélicos conlleva riesgos reales, especialmente para personas con antecedentes de psicosis o ciertas condiciones cardiovasculares, y puede interactuar con otros medicamentos. Si estás considerando su uso, infórmate bien y, de ser posible, hazlo en un contexto supervisado.

Foto: «Light after Darkness» por Jhong Dizon | Photography, licencia CC BY 2.0.

Fuente: Spectrum News 1, Ohio State University / CPDRE, MAPS.