El 7 de enero de 2026, la FDA aceptó la solicitud de investigación presentada por Compass Pathways para su compuesto COMP360 —psilocibina sintética— con indicación para el trastorno de estrés postraumático (TEPT). La decisión amplía el alcance de la empresa más allá de la depresión resistente y abre la investigación clínica de la psilocibina hacia uno de los trastornos psiquiátricos más prevalentes entre veteranos de guerra.

El estudio será multicéntrico, aleatorizado y doble ciego. A diferencia de otros ensayos psicodélicos, el protocolo de Compass no contempla apoyo psicológico estructurado durante la sesión, lo que lo distingue del modelo de terapia asistida tradicional.

El campo había centrado históricamente su atención en el MDMA para el TEPT, impulsado durante años por la organización MAPS. Sin embargo, la FDA rechazó en 2024 la solicitud de aprobación del MDMA presentada por Lykos Therapeutics, dejando un vacío que la psilocibina ahora intenta ocupar.

El Dr. Sandeep Nayak, de Johns Hopkins, comparte datos prometedores: «Los resultados son muy buenos y parece seguro. Hemos lanzado PAMVET —MDMA más psilocibina para el TEPT en veteranos— y ha sido nuestro ensayo de mayor inscripción hasta la fecha.»

En el ámbito legislativo, Michigan, Massachusetts y Nueva Jersey tienen proyectos de ley en curso que combinan modelos médicos con vías de acceso más amplias. «No se puede decir que algo no tiene uso médico conocido si no puedes investigarlo por las barreras regulatorias que impone su clasificación», señaló la abogada Victoria Cvitanovic. El círculo vicioso de la prohibición científica mantiene a millones sin acceso a tratamientos que el mundo ya debate abiertamente.


Traducido desde Lucid News