Cuando una sesión con psicodélicos se tuerce, algunas personas recurren a los llamados «trip killers«: fármacos pensados para frenar el efecto lo antes posible. Un artículo de DoubleBlind Magazine, escrito por la médica Aly Aziz, repasa qué dice realmente la ciencia sobre estos recursos de emergencia.

Cuando el viaje se tuerce

Una sesión con psicodélicos puede volverse abrumadora: ansiedad intensa, pánico o una sensación de pérdida de control. Frente a esto, algunas personas buscan frenar el efecto lo antes posible, pero no todos los «trip killers» populares tienen el mismo respaldo científico ni el mismo perfil de seguridad.

Antipsicóticos: bloquear el receptor

Fármacos como la quetiapina bloquean la unión de las moléculas psicodélicas a los receptores cerebrales. Las dosis habituales van de 5 a 10 miligramos, aunque algunas personas llegan a dosis altas, a las que los efectos secundarios pueden incluir delirio, arritmias y fiebre.

Benzodiacepinas: rápidas, no inofensivas

Medicamentos como Xanax o Valium actúan en minutos, pero conllevan riesgos propios: depresión respiratoria, dependencia con el uso prolongado y síndromes de abstinencia peligrosos. Combinarlas con alcohol u opioides puede ser especialmente riesgoso.

Lo que NO se recomienda

El artículo advierte específicamente contra el Benadryl, el alcohol o el cannabis para frenar un mal viaje: la evidencia sobre cómo interactúan con los psicodélicos es escasa, y mezclarlos a ciegas puede generar más problemas que soluciones.

Qué dicen las organizaciones de reducción de riesgos

Servicios de acompañamiento en festivales y eventos suelen coincidir en un punto: la intervención farmacológica debería ser el último recurso, no el primero. La mayoría de las «malas experiencias» se resuelven con contención, tiempo y un espacio tranquilo, sin necesidad de ningún medicamento.

La mejor defensa: prevenir

Más allá de los fármacos, la mejor herramienta sigue siendo el clásico «set and setting»: un entorno seguro, una persona de confianza presente, y atención a la dosis y a la hidratación. Ningún fármaco de emergencia sustituye a una buena preparación.

Ninguno de estos fármacos debe usarse sin supervisión médica ni fuera de un contexto de emergencia real: automedicarse para «frenar» un viaje puede generar interacciones peligrosas, especialmente si ya se consumió alcohol u otras sustancias. Si la experiencia se vuelve una urgencia médica, lo indicado es buscar atención profesional.

Esta discusión se da en un momento en que crece la demanda de servicios de reducción de riesgos, como mostró el estudio que encontró que casi 800.000 estadounidenses habrían necesitado ayuda profesional tras un viaje psicodélico en el último año.

Para una introducción general al tema, nuestra guía de psicodélicos reúne información básica de seguridad.

Fuente: DoubleBlind Mag