Un equipo liderado por el investigador David Yaden, de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, publicó en la revista Journal of Psychopharmacology un cuestionario de 17 preguntas diseñado para reemplazar a la herramienta que, desde hace más de dos décadas, se usa para medir los efectos persistentes de una experiencia psicodélica.

Un instrumento nunca validado formalmente

Desde la década de 1960 existen versiones del llamado «cuestionario de efectos persistentes» (PEQ, por sus siglas en inglés), que contiene más de 140 afirmaciones que los participantes de ensayos clínicos deben calificar. A pesar de su uso constante para medir los efectos positivos y negativos duraderos de experiencias con psilocibina, LSD, mescalina, ayahuasca, DMT o 5-MeO-DMT, el equipo de Yaden señala que el PEQ nunca fue sometido a un proceso riguroso de validación científica: nunca se comprobó formalmente que mida lo que dice medir.

Por qué hacía falta una versión más corta

Completar el PEQ original toma más de 30 minutos, una carga considerable tanto para los participantes como para los facilitadores de los ensayos. Los investigadores sostienen que esa duración y la falta de validación formal comprometían la calidad de los datos recogidos en años de investigación clínica con psicodélicos.

Cómo se construyó el nuevo cuestionario

El equipo recolectó más de 750 respuestas al PEQ de personas que habían usado psilocibina, LSD, mescalina, ayahuasca, DMT o 5-MeO-DMT en los tres años previos, y aplicó técnicas estadísticas para determinar qué preguntas debían conservarse en una versión reducida. La conclusión fue que, pese a casi dos décadas de uso, el PEQ original «no cuenta con validez adecuada», mientras que la nueva herramienta de 17 ítems resultó «válida y confiable para medir el impacto de la experiencia psicodélica una vez que los efectos subjetivos agudos han cedido».

Qué significa para la investigación futura

La revista científica Consortium Psychiatricum calificó el trabajo como «tareas de limpieza metodológica que realmente importan», y destacó que el PEQ se había usado durante años sin validación formal. Contar con una herramienta más corta y validada podría facilitar que más ensayos clínicos midan de forma consistente los efectos a largo plazo de los psicodélicos, un dato clave para las agencias regulatorias que evalúan su aprobación como tratamientos médicos. Como con cualquier instrumento de autorreporte, sus resultados deben interpretarse junto con otras medidas clínicas y objetivas.

Para profundizar en cómo se diseñan y evalúan los ensayos clínicos con psicodélicos, consulta nuestra guía completa de psicodélicos y la sección de ciencia.

Fuente: The Microdose, estudio original en el Journal of Psychopharmacology