La depresión mayor y el trastorno por consumo de alcohol son dos de las condiciones de salud mental que con más frecuencia coexisten en una misma persona, y tratarlas por separado rara vez da buenos resultados: cuando una empeora, suele arrastrar a la otra. En la reunión anual 2026 de la Sociedad Americana de Medicina de las Adicciones (ASAM), celebrada en San Diego entre el 23 y el 26 de abril, investigadores presentaron una revisión de estudios que posiciona a la ketamina como una posible herramienta capaz de actuar sobre ambos frentes a la vez.

Resultados que destacan en la revisión

Según los datos presentados, la ketamina mostró efectos antidepresivos rápidos en la gran mayoría de los estudios analizados: aproximadamente el 86% de las investigaciones revisadas reportaron una reducción de los síntomas depresivos tras el tratamiento. En el 77% de los estudios, además, se observaron puntuaciones más bajas en escalas clínicas estandarizadas como la SSI, la MADRS y la HAMD-21, herramientas que los psiquiatras usan habitualmente para medir la gravedad de la depresión.

Efectos también sobre el consumo de alcohol

En la porción de estudios que evaluaron específicamente resultados relacionados con el alcohol, dos de cada tres mostraron una disminución en los antojos de consumo, en los días de consumo excesivo o un retraso en las recaídas. Un dato que los autores subrayan especialmente es que los efectos antidepresivos parecieron ser más duraderos en personas con antecedentes familiares de trastorno por consumo de alcohol: en uno de los estudios revisados, la respuesta antidepresiva se mantuvo durante al menos cuatro semanas en ese subgrupo de pacientes.

Una señal de esperanza, con matices

Los investigadores también destacaron una reducción de la ideación suicida, particularmente entre pacientes con depresión resistente a tratamientos convencionales. Sin embargo, conviene poner estos hallazgos en perspectiva: otros estudios publicados recientemente, incluido un metaanálisis que comparó la ketamina con la terapia electroconvulsiva, encontraron que esta última puede ser más eficaz en casos de depresión resistente grave, y un ensayo reciente con infusiones seriadas de ketamina en pacientes hospitalizados no logró superar al placebo de forma consistente. La ketamina no es una solución milagrosa ni universal.

Qué significa esto para los pacientes hispanohablantes

El acceso a clínicas de ketamina ha crecido notablemente en los últimos años tanto en España como en países de América Latina como México, Colombia y Argentina, a menudo por fuera de ensayos clínicos formales. Estos nuevos datos refuerzan la importancia de que cualquier tratamiento con ketamina para depresión o problemas con el alcohol se realice bajo supervisión médica especializada y, idealmente, dentro de protocolos de investigación que permitan seguir afinando quién se beneficia más de esta terapia.

Imagen: Psychonaught, dominio público (CC0), Wikimedia Commons.

Fuente: Psychiatry Advisor / ASAM 2026 – psychiatryadvisor.com