Un equipo de la Universidad de Western, en Canadá, dirigido por Paul Frewen y con Rebekka Miller y Tallulah Nyland como primeras autoras, sometió a 80 adultos jóvenes a sesiones de realidad virtual con el programa Nature Treks: Together, un entorno 3D con islas, paisajes submarinos, vegetación y fósiles marinos en el que los usuarios aparecen como espíritus sin cuerpo con máscaras y guantes tribales. Cada participante vivió también una versión equivalente en una pantalla de computadora, en orden alternado, mientras se registraban su actividad cerebral y su ritmo cardíaco.
Un grupo escuchó una narración onírica y otro una meditación
La mitad de los participantes recibió una narración de imaginería guiada con elementos fantásticos y nocturnos; la otra mitad, una meditación centrada en la respiración ambientada en un entorno realista. El estudio, publicado en Psychology of Consciousness: Theory, Research, and Practice, buscaba comparar si el tipo de guion influía en la intensidad de la experiencia o si el formato de realidad virtual bastaba por sí solo.
Hasta 28% alcanzó una experiencia mística completa
Usando una escala que mide unidad, trascendencia del tiempo y el espacio, estado de ánimo positivo e inefabilidad, el 28% del grupo de imaginería y el 18% del grupo de meditación alcanzaron el umbral de una «experiencia mística completa» en la versión de realidad virtual. Ningún participante llegó a ese umbral en la versión de pantalla plana, lo que sugiere que la inmersión misma, más que el contenido narrado, resulta clave.
Más asombro y una respuesta corporal medible
Los participantes reportaron más asombro, serenidad, interés y sensación de belleza en realidad virtual que frente a la pantalla, además de mayor presencia física y temporal; la pantalla, en cambio, generó más aburrimiento y fatiga. Los registros de electroencefalograma mostraron un aumento en la amplitud de las ondas theta, alfa, beta y gamma durante las sesiones de realidad virtual, y la frecuencia cardíaca subió mientras la variabilidad del ritmo cardíaco bajó en la segunda mitad de esas sesiones.
Realidad virtual: límites y próximos pasos
Los propios autores advierten que el movimiento de la cabeza en realidad virtual pudo introducir ruido en las mediciones y que repetir el mismo guion dos veces quizá redujo la intensidad de las respuestas, al saber los participantes qué esperar. Proponen estudiar a personas que usan la tecnología por primera vez y ampliar la muestra a poblaciones con distintos trasfondos espirituales, para precisar si la realidad virtual puede convertirse en una vía de acceso a estados alterados de conciencia sin recurrir a sustancias.
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Imagen: «Virtual Reality Headset Prototype» de Pargon, Flickr (CC BY 2.0).
Fuente: PsyPost