El consumo de psicodélicos clásicos se asocia a cambios duraderos en la personalidad, sobre todo a un aumento de la apertura a la experiencia y a una disminución del neuroticismo. Así lo concluye una revisión sistemática de casi cincuenta estudios recientes publicada en el Journal of Psychopharmacology, que analiza el efecto de sustancias como la psilocibina, el LSD y la ayahuasca sobre el carácter humano.
Los cinco grandes rasgos
La psicología suele describir la personalidad con el modelo de los cinco factores: apertura, responsabilidad, extraversión, amabilidad y neuroticismo. La apertura refleja la curiosidad y la disposición a nuevas ideas; el neuroticismo, la tendencia a la ansiedad y los cambios de humor. Aunque la personalidad es estable a lo largo de la vida, la biología y las experiencias pueden modularla.
Casi 50 estudios revisados
El equipo liderado por Rafael Guimarães dos Santos, de la Facultad de Medicina de Ribeirão Preto de la Universidad de São Paulo, revisó cuatro grandes bases de datos y cribó más de 6.000 resúmenes científicos publicados entre 2016 y comienzos de 2025. El resultado fueron 48 estudios relevantes: 14 ensayos experimentales y 34 estudios observacionales, con muestras que iban desde una veintena de pacientes hasta miles de usuarios recreativos.
Más apertura, menos neuroticismo
El patrón más consistente fue el aumento de la apertura y la reducción del neuroticismo, especialmente con psilocibina y ayahuasca. En ensayos clínicos con psilocibina, los participantes mostraron de forma reproducible menos neuroticismo y más apertura, cambios que se mantenían durante meses. Con LSD se observaron caídas sostenidas del neuroticismo y aumentos de la extraversión y la responsabilidad hasta un año después. Los usuarios experimentales de ayahuasca en contextos ceremoniales también exhibían mayor amabilidad y autotrascendencia.
El punto de partida importa
La revisión recuerda que la personalidad previa condiciona la experiencia: quienes puntúan alto en apertura tienden a vivir viajes más positivos y significativos, mientras que los muy neuróticos o impulsivos son más propensos a reacciones angustiosas. En el caso del microdosing, los datos —casi todos de encuestas— apuntaban a reducciones modestas del neuroticismo.
Cautela con la causalidad
Los autores advierten de las limitaciones: buena parte de la evidencia es observacional, por lo que no puede probar causa y efecto, y las personas con alta apertura o alto neuroticismo podrían ser de entrada más propensas a consumir estos compuestos. Los ensayos controlados, más rigurosos, suelen tener muestras pequeñas. El grupo trabaja ahora en poblaciones clínicas, ya que la mayoría de los estudios se han hecho con voluntarios sanos.
Fuente: PsyPost
Imagen: new 1lluminati vía Openverse (CC BY 2.0).