Un estudio preclínico publicado en la revista Pharmacological Research abre un frente inédito en la investigación psicodélica: la psilocibina podría convertirse en un tratamiento para enfermedades metabólicas como la obesidad, la diabetes tipo 2 y la enfermedad hepática por hígado graso, conocida como MASLD.

La investigación, liderada por científicos de las universidades de Padua y Milán, administró psilocibina a dosis muy bajas —0,05 miligramos por kilogramo de peso— durante 12 semanas a ratones con dieta alta en grasas y fructosa. Los resultados fueron notables: menor ganancia de peso, mejor sensibilidad a la insulina, niveles normalizados de glucosa en sangre y una regresión significativa de la esteatosis hepática.

Lo más sorprendente: estos cambios ocurrieron sin reducir la ingesta de alimentos y sin efectos detectables sobre el sistema nervioso central. Es decir, los beneficios metabólicos no dependieron de la experiencia psicodélica subjetiva.

«Estos datos cuestionan la idea de que el potencial terapéutico de la psilocibina está necesariamente ligado a la experiencia psicodélica», explicó Sara De Martin, profesora del Departamento de Ciencias Farmacéuticas de la Universidad de Padua. «A dosis bajas constantes, la psilocibina actúa como un modulador periférico del metabolismo, especialmente a nivel hepático, a través de una vía serotoninérgica distinta.»

El análisis molecular reveló que los beneficios se originan al bloquear el receptor de serotonina 5-HT2B en el hígado —no el 5-HT2A responsable de los efectos psicodélicos— confirmado en experimentos con células hepáticas humanas. Los ratones también mostraron mejoras en la función muscular, mayor sensibilidad a la leptina y recuperación de células beta pancreáticas productoras de insulina.

«Estos datos sugieren que la psilocibina podría representar un nuevo tratamiento para la MASLD, la diabetes tipo 2 y la obesidad en humanos», señaló Franco Folli, coautor y profesor de la Universidad de Milán. El estudio marca una desviación importante en la narrativa dominante, abriendo la puerta a investigaciones más amplias sobre cómo los psicodélicos interactúan con el organismo más allá de la mente.


Traducido desde DoubleBlind Mag