El programa de psilocibina supervisada de Oregón, el primero de este tipo en Estados Unidos, ha servido a más de 15.000 personas desde su puesta en marcha, pero una sola sesión puede costar alrededor de 2.000 dólares, un precio que deja fuera a la mayoría de los hogares de bajos ingresos. Un nuevo estudio piloto probó si un modelo de terapia grupal, más económico, puede ofrecer resultados similares a los del formato individual.
Un programa legal, pero costoso
Desde que los votantes de Oregón aprobaron la Medida 109 en 2020, el estado cuenta con un marco regulado que permite a personas adultas acceder a servicios de psilocibina con supervisión profesional. El problema es económico: el alto costo por sesión convierte al programa en una opción prácticamente inaccesible para quienes tienen ingresos bajos, pese a que la depresión y otros problemas de salud mental afectan de forma desproporcionada a estas poblaciones.
Cómo se diseñó el estudio
Un equipo liderado por el investigador Matthew Hicks, de la National University of Natural Medicine, reclutó a adultos de Oregón con ingresos iguales o menores al 200% de la línea federal de pobreza y un diagnóstico de depresión mayor. De 26 voluntarios elegibles, 20 iniciaron el tratamiento y 19 lo completaron, organizados en grupos de hasta seis personas. Para reducir las barreras de traslado, las sesiones de preparación y de integración se hicieron de forma virtual, mientras que las dos sesiones de dosificación con psilocibina se realizaron de manera presencial, con una semana de diferencia entre ellas.
Resultados: menos depresión, alta satisfacción
Los puntajes de depresión, medidos con la escala de Hamilton, cayeron de un promedio de 22,21 puntos al inicio del estudio a 8,79 puntos dos días después de la segunda sesión de dosificación. A los tres meses de seguimiento, el promedio había subido levemente a 11,89 puntos, pero seguía siendo aproximadamente la mitad del nivel inicial. La satisfacción promedio de los participantes fue de 4,8 sobre 5, y ninguno la calificó por debajo de 4. No se reportaron eventos adversos graves; los efectos secundarios más comunes fueron náuseas pasajeras, dolores de cabeza y malestar transitorio.
Qué significa para el acceso a la terapia psicodélica
Se trata, según sus autores, del primer ensayo clínico realizado dentro de un programa estatal regulado de psicodélicos y del primer estudio psicodélico enfocado específicamente en una población de bajos ingresos. Investigaciones anteriores ya habían calculado que tratar a los pacientes en grupos pequeños, en lugar de uno a uno, puede reducir en cerca de un tercio los costos asociados a los terapeutas. Para programas como el de Oregón, donde las tarifas ya han sido motivo de tensión entre reguladores e industria, un modelo grupal más accesible podría ser clave para que la cobertura de seguros médicos o de programas públicos como Medicaid se vuelva una posibilidad real, un tema que esta publicación sigue de cerca en su cobertura de negocios psicodélicos.
Los propios investigadores advierten que se trata de un estudio de factibilidad, sin grupo de comparación ni cegamiento, por lo que no permite afirmar cuánto del cambio observado se debe específicamente a la psilocibina frente a la psicoterapia y el acompañamiento grupal que los participantes recibieron en paralelo. Aun así, sus resultados ofrecen una primera evidencia de que la terapia psicodélica no tiene por qué seguir siendo, como ha sido hasta ahora, un tratamiento reservado casi exclusivamente a quienes pueden pagarlo. Puede ampliarse el panorama general sobre el estado de esta terapia en la guía completa de psicodélicos de Portal Psicodélico.
Fuente: PsyPost