El estado de Texas anunció que llevará adelante su propio programa de investigación clínica sobre la ibogaína después de no lograr que ninguna empresa farmacéutica privada cumpliera con las condiciones exigidas para acceder a los 50 millones de dólares que la Legislatura estatal había destinado a este fin. El anuncio lo hicieron el vicegobernador Dan Patrick y el presidente de la Cámara, Dustin Burrows, a fines de marzo de 2026.

Un fondo que nadie quiso tomar en los términos propuestos

La ley que originó el fondo, la SB 2308 firmada por el gobernador Greg Abbott, exigía que cualquier empresa interesada presentara un plan concreto para conseguir la aprobación de la FDA, estableciera presencia corporativa en Texas, igualara la inversión estatal de 50 millones y se comprometiera a destinar el 20% de las futuras ganancias por venta del fármaco al propio estado. Ninguna compañía aceptó esas condiciones, lo que llevó a las autoridades texanas a optar por administrar la investigación de forma directa.

Quién liderará los ensayos

El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Texas seleccionó a UTHealth Houston, en colaboración con la Rama Médica de la Universidad de Texas en Galveston (UTMB), para encabezar una alianza estatal con otras universidades. El plan contempla un ensayo clínico de dos años que evaluará los efectos de la ibogaína en pacientes con adicciones, traumatismo cerebral y otras condiciones de salud conductual, entre ellas veteranos de guerra con estrés postraumático.

Respaldo federal

El programa texano se apoya además en la orden ejecutiva que el presidente Donald Trump firmó el 18 de abril de 2026 para agilizar la investigación de sustancias psicodélicas —incluida la ibogaína— como tratamiento para enfermedades mentales graves. Esa orden incluyó un respaldo económico adicional de 50 millones de dólares para apoyar precisamente este tipo de iniciativas estatales.

Un caso testigo para otros estados

Texas se convierte así en el primer estado en financiar y ejecutar directamente ensayos clínicos con ibogaína en lugar de depender de una empresa privada, un modelo que analistas del sector consideran podría replicarse en otros estados —como Ohio, Nueva York y Oregón— donde ya se discuten iniciativas legislativas similares. La ibogaína sigue sin estar aprobada por la FDA para ningún uso en Estados Unidos, aunque es legal en países como México, Brasil, Costa Rica, Sudáfrica, Gabón, Nueva Zelanda y los Países Bajos.

Fuente: Texas Tribune