Un caso disciplinario en Canadá vuelve a poner el foco sobre los riesgos de la administración no regulada de psicodélicos. Un psicoterapeuta de Ontario ha sido suspendido durante siete meses tras administrar 5-MeO-DMT comprado por internet a dos veteranos durante un retiro que él mismo organizó. Uno de los participantes perdió el conocimiento y el otro huyó del retiro la primera noche, según la decisión del tribunal que revisó el caso.

Qué ocurrió en el retiro

De acuerdo con la resolución dada a conocer esta semana, el terapeuta ofreció la potente sustancia psicodélica —conocida por la intensidad y brevedad de sus efectos— a dos exmilitares en un entorno sin las garantías clínicas mínimas. El 5-MeO-DMT, presente de forma natural en la secreción de ciertos sapos y también sintetizable en laboratorio, puede provocar experiencias abrumadoras y, en dosis inadecuadas o sin supervisión médica, reacciones físicas peligrosas como la pérdida de consciencia.

Que el producto hubiera sido adquirido por internet agrava el cuadro: sin control de pureza ni de dosis, el margen de error se dispara. El hecho de que uno de los veteranos abandonara el retiro asustado la primera noche ilustra hasta qué punto el «set and setting» —el estado mental y el entorno— quedó desatendido.

Una sanción con componente formativo

Además de la suspensión temporal de siete meses, el tribunal ordenó al psicoterapeuta completar formación específica en terapia asistida con psicodélicos. La decisión reconoce implícitamente un problema estructural del campo: el entusiasmo por estas sustancias avanza más rápido que la formación reglada y los marcos de seguridad, dejando espacio para prácticas improvisadas por parte de profesionales bienintencionados pero insuficientemente preparados.

El eslabón débil: los veteranos

No es casual que las víctimas fueran veteranos de combate. Este colectivo, castigado por altas tasas de estrés postraumático y a menudo decepcionado con los tratamientos convencionales, se ha convertido en uno de los grupos más receptivos a las terapias psicodélicas. Esa búsqueda desesperada de alivio los hace también especialmente vulnerables ante ofertas no reguladas que prometen curación al margen del sistema sanitario.

El caso llega en un momento en que numerosas jurisdicciones —desde Texas hasta Australia— financian investigación con veteranos y psicodélicos. Precisamente por eso, los expertos en reducción de riesgos advierten de que la expansión del interés debe ir acompañada de controles firmes.

Una advertencia para todo el sector

El episodio funciona como recordatorio de que la promesa terapéutica de los psicodélicos no elimina sus peligros cuando se administran fuera de un marco clínico controlado. Formación acreditada, sustancias de calidad farmacéutica, cribado médico de los participantes y supervisión durante la experiencia no son formalidades burocráticas, sino las barreras que separan una terapia potencialmente transformadora de un daño evitable.

Fuente: Psychedelic Alpha