Varios estados de EE.UU. están ampliando el acceso a terapias psicodélicas experimentales para bomberos, policías y personal de emergencias que sufren estrés postraumático, según un informe publicado por Stateline a fines de junio y replicado por medios regionales como CT Mirror. La tendencia refleja una preocupación creciente: los socorristas enfrentan tasas de TEPT muy superiores a la población general debido a la exposición repetida a escenas traumáticas, y muchos programas de salud mental tradicionales no logran atender ese desgaste acumulado.

Connecticut abre su programa piloto a toda la población

El caso más significativo es el de Connecticut, donde una nueva ley amplía un programa piloto de terapia asistida con psilocibina que opera la Universidad de Yale. Hasta ahora, la participación estaba restringida a veteranos de guerra, socorristas retirados y trabajadores sanitarios de primera línea. La reforma permite que cualquier residente del estado mayor de 18 años pueda inscribirse, siempre que cumpla los criterios clínicos que fija el comité de ética (IRB) de Yale. Se trata de uno de los primeros programas estatales que trata la psilocibina como una vía de investigación clínica regulada y no como una sustancia ilegal sin más.

Misuri, Ohio y Maryland avanzan por caminos distintos

En Misuri, los legisladores impulsaron un proyecto que habilitaría a veteranos y socorristas inscritos en estudios de investigación aprobados a recibir psilocibina e ibogaína bajo supervisión médica para tratar TEPT y otras condiciones de salud mental. La sesión legislativa terminó en mayo antes de que la iniciativa llegara a manos del gobernador, por lo que su futuro queda pendiente para la próxima sesión.

Ohio tomó un rumbo distinto: el gobernador Mike DeWine firmó una ley que crea la Comisión de Lesiones por Estrés Postraumático, un organismo estatal destinado a ayudar a los socorristas a cubrir los costos de tratamientos —incluidos los que exploran fuera de la terapia convencional—. Maryland, por su parte, amplió las protecciones laborales para bomberos y paramédicos que usan cannabis medicinal fuera de horario de servicio, mientras evalúa junto a Connecticut y Misuri opciones terapéuticas emergentes.

Un mosaico legislativo que crece estado por estado

Ninguno de estos programas equivale a una legalización general: todos exigen supervisión médica, protocolos de investigación y criterios clínicos estrictos. Pero en conjunto muestran cómo la discusión sobre psicodélicos para TEPT dejó de limitarse a los veteranos de guerra —el grupo que impulsó buena parte de la evidencia inicial— para extenderse a policías, bomberos y personal de emergencias, un colectivo con necesidades similares y hasta ahora menos representado en los ensayos clínicos.

Fuente: Stateline