El Departamento de Asuntos de Veteranos de Estados Unidos tiene ahora mismo veinte ensayos clínicos activos con terapias psicodélicas. El dato lo puso sobre la mesa su propio secretario, Doug Collins, tras una mesa redonda con excombatientes celebrada en el Post 273 de la American Legion, en el condado de Pinellas (Florida), junto a la congresista republicana Anna Paulina Luna.
Lo que dijo Collins
«Creo que estamos haciendo un progreso masivo en cómo diagnosticamos las cosas, pero también en cómo hacemos los nuevos tratamientos, que en el pasado eran más de esperar y ver, y ahora somos más punteros», declaró el secretario a los periodistas. La frase resume el giro de una institución que durante décadas fue de las más conservadoras en materia de salud mental militar.
El contexto: una orden ejecutiva de abril
El movimiento no ocurre en el vacío. En abril, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que instruye a los reguladores sanitarios a acelerar las revisiones de tratamientos psicodélicos y a destinar más financiación a investigarlos. Desde entonces, el ritmo de anuncios federales —desde la VA hasta la agencia ARPA-H— se ha acelerado de forma notable.
Los datos que respaldan el entusiasmo
Collins habló pocos días después de que se publicara el primer estudio clínico de terapia asistida con psilocibina en veteranos con estrés postraumático. De doce participantes, nueve dejaron de cumplir los criterios diagnósticos de TEPT un mes después del tratamiento. Los investigadores del Center for Psychedelic Drug Research and Education de Columbus (Ohio) escribieron que la terapia «es segura, bien tolerada y muestra una mejoría clínica preliminar», y que podría ofrecer alivio a veteranos con TEPT resistente al tratamiento.
Se trata de una muestra muy pequeña y sin grupo control, la clase de resultado que abre puertas pero no cierra debates.
La advertencia de una veterana
Luna, que sirvió en la Fuerza Aérea, introdujo un matiz que en el entusiasmo institucional a menudo se pierde: «La ciencia sí demuestra que es efectivo, pero no es como decir: oye, dale una pastilla y mándalo a casa. Hay mucho detrás de ese tratamiento, algo que creo que también se ha puesto en primer plano».
Es la observación central de todo el campo. La psilocibina no funciona como un fármaco que se receta y se olvida: los protocolos que han dado resultados incluyen sesiones de preparación, acompañamiento durante varias horas de experiencia y trabajo de integración posterior. Escalar eso a los millones de veteranos que atiende la VA plantea un problema logístico y de personal que ninguna orden ejecutiva resuelve por decreto.
Qué viene ahora
Con veinte ensayos abiertos, la VA se ha convertido de hecho en uno de los mayores promotores de investigación psicodélica del mundo, por delante de muchas farmacéuticas. La pregunta pendiente es qué ocurrirá cuando esos ensayos terminen: si el sistema de salud de los veteranos estará preparado para ofrecer una terapia que exige tiempo, espacio y terapeutas formados, o si la aprobación llegará antes que la capacidad de aplicarla.
Fuente: Marijuana Moment (texto original de Mitch Perry para Florida Phoenix)
Imagen: Tyler J. Bolken (CC BY).