El próximo 12 de agosto entra en vigor en Colorado la ley HB 26-1325, la reforma más profunda del marco de medicinas naturales del estado desde que los votantes aprobaron la Natural Medicine Health Act en 2022. La norma incorpora la ibogaína al sistema regulado, pero lo hace por una puerta específica: un programa piloto de investigación, no el acceso supervisado que ya rige para la psilocibina.

Cinco centros, selección competitiva

El corazón de la ley es la creación de un Programa Piloto de Investigación con Ibogaína dentro de la Administración de Salud Conductual (BHA). El organismo podrá seleccionar hasta cinco centros mediante un proceso de solicitud competitivo. Un Comité de Revisión de Propuestas evaluará las candidaturas y la BHA deberá notificar su decisión en un plazo de noventa días desde el cierre del plazo de presentación.

Los centros seleccionados podrán conducir su propia investigación o sumarse a un IND ya existente —la autorización federal de la FDA para investigar con un fármaco no aprobado—. La ley también faculta expresamente a la BHA para coordinarse con otros estados, con tribus reconocidas federalmente y con el gobierno federal, incluida la posibilidad de formar consorcios multiestatales para compartir datos, financiación y buenas prácticas regulatorias.

Dos requisitos que marcan diferencia

Para ser elegible, un centro debe cumplir dos condiciones poco habituales en la legislación estatal sobre psicodélicos.

La primera es la legalidad federal: el centro tiene que demostrar la intención de obtener autorización federal para estudiar la seguridad y eficacia terapéutica de la ibogaína, ya sea mediante un IND, la vía de Right-to-Try, una exención bajo la Sección 872(e) de la Ley de Sustancias Controladas u otro mecanismo aplicable.

La segunda es un plan de reparto de beneficios con las comunidades indígenas históricamente vinculadas al iboga. Es una cláusula que responde a una crítica recurrente del campo psicodélico: los pueblos bwiti de Gabón y de otras zonas de África occidental y central han utilizado la planta en ceremonia y sanación durante siglos, y en junio el gobierno gabonés declaró el iboga patrimonio estratégico nacional precisamente para evitar quedar fuera del reparto.

Por qué un piloto y no acceso directo

La ibogaína no se parece a las otras sustancias del programa de Colorado. A diferencia de la psilocibina, presenta riesgos cardiovasculares significativos —altera la conducción eléctrica del corazón y se han documentado muertes en contextos no supervisados—. Esa es la razón por la que tanto los defensores como los reguladores han insistido en marcos con supervisión médica en lugar de acceso abierto.

Al mismo tiempo, es la sustancia que ha generado los relatos clínicos más llamativos en adicciones. Estudios y reportes describen reducciones drásticas del síndrome de abstinencia y del deseo de consumo tras una sola sesión, sobre todo en trastorno por uso de opioides, y hay resultados prometedores en TEPT en veteranos.

La ley se aprobó con amplio respaldo bipartidista en ambas cámaras. El esfuerzo de redacción y promoción lo lideró la organización Colorado for Ibogaine, junto a Americans for Ibogaine, el Healing Advocacy Fund y la IMCF, en coordinación con la oficina del gobernador Jared Polis.

Imagen: «Iboga» de The Drug Users Bible, licencia CC BY vía Openverse.

Fuente: Vicente LLP