Antes de convertirse en uno de los sonidos definitorios de la psicodelia pop de fines de los años sesenta, Tommy James era apenas un adolescente de 16 años grabando en los estudios de una radio de Niles, Michigan. En una extensa entrevista con Jason LeValley para Psychedelic Scene Magazine, el músico repasa cómo su banda, Tommy James and the Shondells, pasó del bubblegum pop más inocente a discos abiertamente psicodélicos como Crimson and Clover y Cellophane Symphony, justo cuando esa transformación se volvió, según cuenta, una cuestión de supervivencia artística.

De «Hanky Panky» al sello del bubblegum

James recuerda que grabó «Hanky Panky» por primera vez en 1963, con apenas 16 años, para un pequeño sello local llamado Snap Records. La canción se editó primero de forma regional y años más tarde se convirtió en un éxito nacional. A esa etapa le siguieron temas como «I Think We’re Alone Now», «Mirage» y «Mony Mony», que el propio James no duda en calificar como «bubblegum»: canciones pegadizas, de estructura simple, pensadas para la radio de éxitos.

El giro con «Crimson and Clover»

El quiebre llegó, dice James, con «Crimson and Clover», el tema que «lo cambió todo» para la banda. El disco los llevó a sonar en las estaciones de FM progresivas y a vender muchos más álbumes que antes. Preguntado sobre si él y su banda eran conscientes de estar sumándose al movimiento psicodélico, y si los inspiraban las sustancias psicoactivas de la época, James enmarca el cambio primero en un fenómeno de la industria: sostiene que Sgt. Pepper’s, de The Beatles, disparó la explosión del formato álbum, y que las compañías discográficas entendieron cuánto dinero perdían al concentrarse solo en simples.

Una industria que mutaba en tiempo real

Según James, entre 1968 y 1969 se combinaron varios factores: la tecnología del programa espacial empezaba a llegar a los estudios de grabación, la radio FM se consolidaba, las grabadoras multipista pasaron de cuatro a 24 pistas en apenas 18 meses, y los primeros sintetizadores analógicos comenzaban a aparecer. Ese combo, explica, provocó una verdadera extinción de artistas de simples, porque de golpe había que escribir material propio pensado para un álbum completo, no solo para un hit de tres minutos.

Sobrevivir al cambio de era

Lejos de quedar atrás, como les pasó a muchos de sus contemporáneos del pop de mediados de los sesenta, Tommy James and the Shondells lograron cruzar hacia el terreno del rock de álbumes gracias a ese viraje psicodélico. James lo resume como una cuestión de suerte y de timing: la explosión del mercado de álbumes les dio, en sus palabras, «la segunda mitad» de su carrera. Hoy, el músico confirma además que está en desarrollo una película biográfica sobre su vida y su carrera, con él mismo como productor ejecutivo, que recreará en pantalla la grabación de clásicos como «Mony Mony» y «Crimson and Clover», con especial cuidado en la autenticidad de los equipos de estudio de época.

Fuente: Psychedelic Scene Magazine