Durante años, los veteranos de guerra fueron la punta de lanza de la reforma sobre terapias psicodélicas en Estados Unidos: fueron ellos quienes testificaron ante legislaturas escépticas sobre el estrés postraumático resistente a otros tratamientos, y sus historias las que convencieron a legisladores de ambos partidos de reconsiderar sustancias de la Lista I. Pero según un análisis publicado por Psychedelics Today, algo cambió: hoy, en las audiencias legislativas sobre política psicodélica, junto al veterano que testifica suele sentarse un bombero, un teniente de policía o un paramédico.
Oklahoma y el fondo Casey Skudin 343
En Oklahoma, ese giro tuvo nombre propio: el Casey Skudin 343 Fund, fundado en memoria de un bombero de Nueva York y en honor a los 343 miembros del Departamento de Bomberos que murieron el 11 de septiembre de 2001. Su director, Nate Morgans, lideró la campaña de base detrás de la Ley de Terapia de Avanzada de Oklahoma (HB 3834), que autoriza al estado a contratar desarrolladores de fármacos para ensayos clínicos con ibogaína. El proyecto pasó la Cámara 68 a 23 en marzo, el Senado 69 a 21 en abril, y fue firmado por el gobernador Kevin Stitt el 12 de mayo, sin haber empleado lobbistas.
Texas, Massachusetts y el peso de la placa
En Texas, la coalición detrás de una ley de 2025 que destinó 50 millones de dólares a ensayos con ibogaína ya no se limitaba a los grupos de veteranos que habían impulsado la investigación estatal en 2021: la Asociación de EMS de Austin figura entre los apoyos registrados. El Law Enforcement Action Partnership, una organización nacional de policías, fiscales y jueces, lleva años testificando en debates psicodélicos y fue parte de la coalición que respaldó el proyecto piloto de terapia con psilocibina en Massachusetts. Un teniente de policía de esa fuerza, miembro de la organización, dijo ante los legisladores que los residentes ya viajaban fuera del estado para acceder a un cuidado que todavía no existía en casa, el mismo argumento que los veteranos vienen repitiendo hace años.
Missouri, Carolina del Norte y un policía escéptico que cambió de opinión
En Missouri, el proyecto que pasó la Cámara 137 a 11 esta primavera —y que luego se amplió para incluir ibogaína junto a la psilocibina— fue presentado por un excomisario de policía que dice haber sido escéptico hasta que leyó la evidencia científica. Su ley extiende el acceso a veteranos y primeros respondientes por igual. En Carolina del Norte, la Ley HEAL, que destinaría 5,4 millones de dólares a estudiar MDMA, psilocibina e ibogaína, incluye a los primeros respondientes directamente en el texto del proyecto, junto a los veteranos y otros sobrevivientes de trauma.
De Iowa al ALEC: la expansión también es geográfica
El fenómeno no es solo temático sino también territorial. En Iowa, un proyecto para crear un programa estatal de psilocibina bajo licencia médica pasó la Cámara 84 a 6 en 2025 —una mayoría bipartidista sorprendente en un estado poco asociado a la reforma de drogas— y aunque se estancó en el Senado, su marco sobrevivió: el Consejo Americano de Intercambio Legislativo (ALEC), usualmente conservador, adoptó desde entonces un modelo de política de psilocibina terapéutica para veteranos y primeros respondientes que otros estados ya están adaptando. El autor del análisis, director legislativo de la organización Veterans Exploring Treatment Solutions, sostiene que esta ampliación no diluye lo que los veteranos construyeron, sino que lo fortalece: una coalición que suma policías, bomberos y paramédicos —comunidades con tasas de estrés postraumático, depresión y suicidio comparables a las de los veteranos de combate— es mucho más difícil de descartar como algo marginal.
Fuente: Psychedelics Today