La experiencia dura entre cinco y veinte minutos. Los efectos, según un nuevo análisis brasileño, podían seguir midiéndose doce meses después. Un equipo del Instituto del Cerebro de la Universidad Federal de Río Grande do Norte publicó en el Journal of Psychopharmacology un trabajo que se pregunta algo distinto a lo habitual: no si el DMT inhalado baja la puntuación de depresión, sino si mejora la vida de quien lo recibe.

Dos ensayos, dos poblaciones

El artículo es un análisis secundario de dos estudios abiertos —es decir, sin placebo y con todos los participantes sabiendo qué recibían—. El primero incluyó a 25 voluntarios sanos, de 30 años de media y con experiencia previa en psicodélicos, que recibieron dos dosis de DMT vaporizado separadas por unas horas. El segundo reunió a 14 pacientes con depresión resistente al tratamiento, de 35 años de media y casi sin experiencia previa, con un esquema fijo de 15 mg en la primera sesión y 60 mg en la segunda, el mismo día.

Todos pasaron por sesiones de preparación con un psicólogo, escucharon música compuesta para la ocasión y participaron después en sesiones de integración. Los cuestionarios midieron ansiedad de estado, satisfacción vital y calidad de vida.

Esperanza, paz interior y relaciones sociales

Los voluntarios sanos reportaron una caída de la ansiedad inmediatamente después de la primera dosis, que persistió un día, y una satisfacción vital más alta hasta 14 días después. Su calidad de vida no cambió, algo que los autores atribuyen a un efecto techo: partían de puntuaciones ya muy altas.

En los pacientes con depresión resistente el patrón fue más amplio. Además de la bajada de ansiedad, describieron aumentos sostenidos en calidad de vida física, psicológica, social y ambiental desde los 14 días hasta los 12 meses, junto con mejoras en paz interior a los 14 días y en esperanza y optimismo tanto a los 14 días como al año.

«El DMT produce una experiencia psicodélica extremadamente corta, así que observar mejoras en algunas medidas de calidad de vida doce meses después es notable», señaló Dráulio Barros de Araújo, director del Centro de Psicodélicos Médicos Avanzados y autor sénior del trabajo. «Los pacientes quieren sentirse menos ansiosos, funcionar mejor en su día a día, reconectar socialmente y recuperar sensación de satisfacción, esperanza y bienestar».

Por qué conviene la prudencia

El propio Araújo insiste en el freno: «Advertiría enérgicamente contra interpretar este estudio como prueba de que una sola dosis de DMT produce beneficios que duran un año». No hubo grupo placebo, la muestra es pequeña, los participantes siguieron con su medicación psiquiátrica habitual y pueden haber ocurrido muchas cosas en doce meses. Tampoco es posible separar el efecto farmacológico del acompañamiento psicológico, la música y el entorno.

El equipo ya prepara un estudio multicéntrico y controlado en pacientes con depresión resistente. El interés práctico del DMT inhalado es evidente: si su eficacia se confirma, su brevedad lo haría mucho más fácil y barato de integrar en un sistema sanitario que una sesión de ocho horas con psilocibina o ayahuasca.

Fuente: PsyPost

Imagen: «Deep Brain Stimulation» de Ryan Somma, licencia CC BY-SA 2.0.