En 2023, la revista brasileña CartaCapital señaló como uno de los hechos más relevantes del año en el campo psicodélico brasileño un casamiento: el de la investigadora Paulina Valamiel y Ana Clara de Castro en la iglesia del Santo Daime Céu da Divina Estrela, en Santa Luzia, Minas Gerais. Era la primera vez que una pareja del mismo sexo se casaba en una ceremonia oficial, vistiendo la farda blanca y dentro del salón ritual, un espacio hasta entonces reservado a las parejas heterosexuales.

No era el primer casamiento igualitario en el Daime brasileño —Lígia y Klarissa Platero se habían casado en 2014, aunque fuera del salón ritual por decisión de los liderazgos—, pero sí el primero reconocido como oficial. De esa experiencia nació una pregunta simple que Valamiel convirtió en investigación: ¿cuántos somos?

309 respuestas, el primer retrato del Daime LGBTQIAPN+

La encuesta de 2025, difundida principalmente por Instagram y grupos de WhatsApp, reunió 309 respuestas de practicantes LGBTQIAPN+ del Santo Daime en Brasil. Es el primer panorama sistemático que existe sobre este grupo.

El perfil es joven: el 45,6% tiene entre 25 y 34 años y el 25,2% entre 35 y 44. En identidad de género, el 46,6% se identificó como mujer cisgénero, el 42,1% como varón cisgénero, el 5,5% como no binario, el 1,6% como varón trans y el 1,3% como mujer trans. En orientación sexual, un 34,3% se declaró gay, un 32,7% bisexual, un 16,2% lesbiana y un 10,6% pansexual. Geográficamente, el 39,8% vive en el sudeste brasileño y el 26,9% en el nordeste.

La mayoría ingresó al Daime hace relativamente poco: un 25,9% entre uno y tres años atrás y un 22% entre cuatro y siete. En cuanto a raza, el 55,7% se identificó como blanco, el 30,7% como pardo, el 7,4% como negro y el 2,9% como indígena.

Participar en el ritual no es lo mismo que decidir

El hallazgo más nítido es una disociación. El 70,9% de las personas encuestadas había cumplido al menos una función ritual —la más común, la fiscalización—, pero solo el 33,8% había ocupado alguna vez un cargo institucional o administrativo, y en general los de secretaría y tesorería. No hubo ningún participante indígena en cargos institucionales y la representación de personas negras en esos espacios fue muy escasa.

Entre quienes llevan más de veintitrés años en la doctrina —un 6,1% de la muestra— predominaron los varones blancos del sudeste, sin respuestas de personas negras. Valamiel lee ahí un indicio del «emblanquecimiento» de una religión fundada por un hombre negro y con seguidores mayoritariamente negros y caboclos en sus inicios.

Respeto y violencia conviviendo

El 48,2% dijo sentirse siempre respetado en su comunidad y un 25,2% frecuentemente. Al mismo tiempo, el 28,8% reportó haber sido objeto directo de homofobia, y en ese grupo los varones gay fueron mayoría, algo que la propia autora reconoce como contrario a sus expectativas. De los cinco varones trans que participaron, tres reportaron episodios homofóbicos.

Las formas más frecuentes fueron comentarios despectivos, exclusión social, interferencia en la expresión de género y acoso psicológico. Al menos doce participantes describieron propuestas de «curar» su orientación sexual mediante el uso ritual del Daime, himnos u oraciones: prácticas emparentadas con las mal llamadas «terapias de conversión», prohibidas para psicólogos en Brasil desde 1999.

Las personas pardas y negras aparecieron con más frecuencia entre quienes se sintieron irrespetadas. Y entre las menores de 18 años —mayoritariamente chicas bisexuales y lesbianas— la forma de violencia más reportada fue el acoso sexual.

Una demanda clara

El 88,4% de quienes respondieron consideró importante crear comisiones, grupos de trabajo u otros órganos institucionales dedicados a la representación LGBTQIAPN+. Para Valamiel, el dato confirma que el campo daimista atraviesa un período de disputa y transformación: sin condena doctrinal explícita, pero con valores de pureza y disciplina corporal que operan como un régimen moral ambivalente, capaz de incluir y regular al mismo tiempo.

El artículo se publicó originalmente en portugués en Chacruna Latinoamérica.

Fuente: Chacruna Institute

Foto: NASA Goddard Photo and Video — licencia CC BY 2.0, vía Openverse.