Con más de treinta años de experiencia clínica, la psiquiatra L. Alison McInnes ha visto la psiquiatría intervencionista desde más ángulos que la mayoría. En 2014, cuando era profesora asociada en la Escuela de Medicina Mount Sinai, lideró la creación del programa de infusiones de ketamina de Kaiser Permanente en el norte de California. Hoy, como directora de medicina psicodélica en Mindful Health Solutions (parte de Radial Health), explica qué hizo falta para que un sistema de salud grande adoptara esa terapia, y qué espera que sea distinto cuando llegue la aprobación de los psicodélicos por la FDA.

Convencer a un sistema de salud con evidencia modesta

El grupo médico de Kaiser Permanente aceptó adoptar la terapia de infusión de ketamina en 2014 pese a una base de evidencia todavía limitada, porque las necesidades insatisfechas de los pacientes con depresión resistente al tratamiento eran demasiado grandes para ignorarlas. McInnes recuerda pacientes que habían pasado por diez ensayos de medicación distintos sin mejorar. La estimulación magnética transcraneal era un tratamiento bien tolerado pero lento, y solo funciona en cerca de la mitad de los casos.

Datos estructurados desde el primer día

Lo que distinguió al programa de Kaiser no fue solo la decisión de ofrecer ketamina, sino la forma en que McInnes lo construyó: sorteando comités hospitalarios y, desde el primer día, incorporando datos de resultados estructurados. Esa disciplina de medición es, según ella, lo que permitió que el programa sobreviviera y creciera, y lo que después sirvió de base para lanzar un programa grupal de terapia oral con ketamina dentro del mismo sistema.

Lo que cambia (y no) cuando entran los psicodélicos

McInnes sostiene que buena parte de esa infraestructura —comités de seguridad, consentimiento informado, medición estructurada de resultados— es trasladable a los psicodélicos, pero advierte que no alcanza con replicar el modelo de la ketamina sin ajustes: los psicodélicos clásicos implican sesiones más largas, distinto perfil de riesgo y requisitos regulatorios propios que todavía se están definiendo en Estados Unidos. Con la FDA evaluando la primera terapia psicodélica aprobada en los próximos meses, su experiencia en Kaiser funciona como caso de estudio para otros sistemas de salud. La conversación se suma a otros hallazgos sobre cómo actuaría la ketamina en el organismo, dentro de la sección de medicina del portal. Para un panorama general de sustancias y marcos legales, puede consultarse la guía completa de psicodélicos.

Fuente: Psychedelic Alpha