¿Qué determina la intensidad de un viaje psicodélico? La respuesta intuitiva sería «la dosis» o «la sustancia». Un estudio naturalista con 804 participantes sugiere que ambas cosas cuentan, pero que hay un factor que pesa tanto o más: para qué se toma.
El diseño
Los investigadores realizaron una encuesta retrospectiva en línea a personas que habían tenido una experiencia psicodélica. Recogieron datos demográficos, características del episodio y midieron la intensidad del estado alterado con el cuestionario 5D-ASC (Escala de Estados Alterados de Conciencia en cinco dimensiones) y sus once subescalas, uno de los instrumentos más usados en el campo. La muestra final fue de 804 personas, e incluyó experiencias con psicodélicos serotoninérgicos, disociativos y entactógenos.
Qué predijo la intensidad
El análisis identificó varios predictores significativos de las puntuaciones en la escala:
La intención. Las experiencias emprendidas con un propósito espiritual o religioso, terapéutico o de autoexploración produjeron estados alterados más intensos que las de intención recreativa. Es el hallazgo más llamativo, porque la intención es la única de estas variables que depende enteramente de la persona.
El tipo de sustancia. Los disociativos y los psicodélicos serotoninérgicos se asociaron a efectos más fuertes que los entactógenos como la MDMA.
La dosis estimada. Las dosis moderadas, altas y muy altas generaron efectos mayores que las dosis muy bajas, lo cual resulta esperable y funciona como una especie de control interno de coherencia del estudio.
La edad y el género en el momento de la experiencia también aparecieron como moduladores significativos.
Set y setting, cuantificados
El concepto de set and setting —la disposición mental y el entorno— lleva sesenta años en el vocabulario psicodélico, desde que Timothy Leary lo popularizó. Este trabajo es uno de los intentos de ponerle números al «set» en una muestra grande y en condiciones de uso real, fuera del laboratorio.
Que la intención prediga la intensidad tiene implicaciones prácticas para la reducción de riesgos. Una persona que toma una dosis moderada en un marco de autoexploración deliberada puede encontrarse con un estado más profundo —y potencialmente más desafiante— que otra que toma la misma cantidad en una fiesta. La preparación, en ese sentido, no solo hace la experiencia más segura: la hace más intensa.
Los límites
Como todo estudio retrospectivo y autorreportado, este arrastra las limitaciones habituales. Las dosis son estimadas por los propios participantes, no verificadas; la pureza de las sustancias consumidas en contextos no regulados es desconocida; y el recuerdo de una experiencia intensa tiende a reorganizarse con el tiempo. Tampoco puede descartarse que quien acude a una experiencia con intención espiritual esté más predispuesto a describirla en términos místicos al responder el cuestionario, un efecto de expectativa difícil de separar del efecto real.
Aun así, en un campo donde la mayoría de los datos proceden de ensayos clínicos con muestras pequeñas y participantes muy seleccionados, los estudios naturalistas con cientos de personas aportan una foto de lo que ocurre fuera de la clínica.
Fuente: ScienceDirect
Imagen: new 1lluminati, licencia CC BY 2.0, vía Openverse.