Un efecto secundario sin solución preventiva

La neuropatía periférica inducida por quimioterapia (CIPN, por sus siglas en inglés) afecta a una gran proporción de pacientes con cáncer que reciben ciertos fármacos citotóxicos. Se manifiesta como hormigueo, entumecimiento y dolor —sobre todo en manos y pies— y en muchos casos persiste meses o años después de terminado el tratamiento oncológico. Hasta ahora, la medicina no cuenta con ninguna terapia preventiva eficaz: solo existen fármacos como la gabapentina para paliar los síntomas una vez que ya aparecieron.

Un nuevo estudio liderado por el MD Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas, publicado en la revista Science, ofrece una pista inesperada: la psilocibina, el compuesto activo de los hongos, administrada antes de la quimioterapia, previno la aparición de neuropatía en varios modelos preclínicos.

Cómo protege la psilocibina a las neuronas

El equipo, codirigido por los investigadores Moran Amit y Patrick Dougherty, identificó un mecanismo concreto: la psilocibina preserva el tráfico de mitocondrias —las estructuras que producen energía dentro de la célula— a lo largo de los axones de las neuronas sensoriales. Los fármacos quimioterapéuticos suelen interrumpir ese transporte mitocondrial, lo que deja a las fibras nerviosas sin energía suficiente y termina dañándolas de forma progresiva. Al mantener ese flujo activo, la psilocibina parece blindar a las neuronas del daño que normalmente provocan estos tratamientos.

En los modelos animales utilizados, los ejemplares que recibieron psilocibina antes de la quimioterapia mostraron una protección significativa frente a los síntomas asociados a la neuropatía, en comparación con los que no la recibieron.

El siguiente paso: probarlo en personas

Los autores del estudio sostienen que estos resultados son lo bastante sólidos como para justificar la evaluación clínica del compuesto en pacientes oncológicos. Ya está en marcha el diseño de un ensayo de fase 2 —registrado bajo el nombre NeuroGuard— que buscará confirmar si el mismo efecto protector se replica en personas que reciben quimioterapia.

Si los resultados se confirman en humanos, la psilocibina podría convertirse en la primera intervención preventiva real contra uno de los efectos secundarios más persistentes y peor tolerados del tratamiento del cáncer, con el potencial de mejorar de forma duradera la calidad de vida de millones de sobrevivientes oncológicos en todo el mundo.

Fuente: MD Anderson Cancer Center

Imagen: Yourazidan / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)