Quien haya estado en Burning Man en 2025 y se haya internado en la «playa profunda» probablemente se topó con Sphinx Gate: dos figuras blancas de más de diez metros de altura que se alzaban sobre el desierto de Black Rock City, observando en silencio a quienes se animaban a cruzar entre ellas. Miles de personas lo hicieron a lo largo de la semana, y muchas salieron transformadas.
De instalación efímera a ritual itinerante
Detrás del proyecto está Mareesa Stertz, narradora, cineasta y cofundadora de Global Psychedelic Society y de Lucid News. La idea nació en 2019 y se materializó en 2025 con el respaldo del mayor subsidio artístico de esa edición del festival, además del trabajo de un equipo de diseñadores y casi un centenar de voluntarios. Este año, sin embargo, las esfinges físicas dieron paso a una versión más despojada: «Know Thyself», un ritual participativo de 90 minutos de movimiento, sonido y reflexión que conserva la esencia del recorrido original sin necesidad de la estructura monumental.
La idea de la «higiene interior»
Stertz sostiene que cuidamos el cuerpo, la casa o la dieta, pero rara vez dedicamos ese mismo cuidado rutinario a los pensamientos y las emociones. A ese cuidado sistemático lo llama «higiene interior»: la práctica regular de atender la propia experiencia interna en lugar de evitarla o postergarla hasta que se vuelve una crisis.
Un recorrido en cuatro estaciones
El ritual se estructura en cuatro «portales» inspirados libremente en el viaje del héroe y en la idea de individuación de Carl Jung: mente (identificar el pensamiento que mantiene a la persona estancada), cuerpo (localizar dónde vive esa sensación físicamente), corazón (acercarse a ella con compasión en lugar de intentar arreglarla) y destino (imaginar qué historia nueva se quiere habitar). El recorrido cierra con un cruce simbólico entre las esfinges —o, en la versión itinerante, un cierre grupal— y con un muro comunitario donde cada participante comparte su «acertijo», revelando que buena parte de esas luchas internas se repiten de persona a persona.
Sin reemplazar a la medicina, pero inspirado en ella
Stertz es clara en que el proyecto no requiere sustancias psicodélicas, aunque su estructura está directamente inspirada en la de un viaje con ellas: muchos participantes en Burning Man llegaron a la instalación tras una experiencia con hongos o MDMA y la usaron como espacio de integración. El equipo, entrenado junto a una terapeuta licenciada y en diálogo con el proyecto de reducción de riesgos Zendo, ahora lleva la experiencia a ciudades de Europa, con la mira puesta en volver a la playa en 2027.
Fuente: DoubleBlind Mag