El pintor y curandero peruano Pablo Amaringo (1938-2009) convirtió sus visiones de ayahuasca en uno de los corpus más influyentes del arte visionario contemporáneo. Nacido en Puerto Libertad, en la Amazonía peruana, probó la ayahuasca por primera vez a los diez años, durante el tratamiento de una grave enfermedad cardíaca. Esa experiencia lo encaminó hacia el vegetalismo, la tradición mestiza de curanderismo amazónico basada en el aprendizaje de ícaros, los cantos medicinales que guían las ceremonias.

De curandero a pintor

Amaringo ejerció como vegetalista durante años, hasta que en 1977 abandonó su vocación chamánica a raíz de un conflicto mágico con un brujo rival. A partir de entonces se dedicó al dibujo y la pintura, primero con retratos a lápiz y carboncillo y luego con paisajes y animales, mientras sobrevivía dando clases de inglés y vendiendo cuadros ocasionales a turistas en Pucallpa.

El encuentro que cambió su obra

En 1985, los investigadores Dennis McKenna y Luis Eduardo Luna lo conocieron durante un trabajo de campo etnobotánico en Pucallpa. Luna le propuso algo que redefiniría su carrera: pintar sus propias visiones de ayahuasca tal como las había experimentado en ceremonia. El resultado fue una serie prolífica de cuadros intrincados y saturados de color, que en 1999 se convirtió en el libro Ayahuasca Visions: The Religious Iconography of a Peruvian Shaman, publicado junto a Luna.

La escuela que enseñaba gratis

En junio de 1988, Amaringo fundó en Pucallpa la Escuela de Pintura Amazónica Usko-Ayar, donde formó gratuitamente a generaciones de jóvenes artistas amazónicos. La escuela se convirtió en semillero de una tradición pictórica propia, heredera directa de su manera de traducir la experiencia visionaria al lenguaje de la pintura y de la cultura indígena de la región.

Un reconocimiento que llegó desde afuera

Su obra apareció en el documental Ayahuasca: Nature’s Greatest Gift y en el libro Supernatural, de Graham Hancock, y también participó en el documental The Shaman & Ayahuasca: Journeys to Sacred Realms (2010). Hacia el final de su vida trabajó en una serie de pinturas de ángeles y en un proyecto para documentar la flora y la fauna amazónicas. Amaringo murió el 16 de noviembre de 2009, tras una larga enfermedad, dejando una obra que sigue siendo una de las referencias visuales más citadas para describir, desde adentro, lo que ocurre en una ceremonia de ayahuasca. Para conocer más sobre el contexto de esta planta sagrada, consulta nuestra guía completa de psicodélicos.

Fuentes: Wikipedia, Door of Perception

Imagen: «Tamshiyacu Tahuayo Regional Conservation Area, Amazonía peruana», foto de EdwinJs, licencia CC BY-SA.