Investigadores de UTHealth Houston obtuvieron una subvención de 3,4 millones de dólares, otorgada por cinco años, para poner a prueba la psilocibina para la adicción a la cocaína cuando esta convive con depresión mayor. El ensayo, que comenzará en los próximos meses, reclutará a 50 adultos con ambos diagnósticos para recibir hasta dos dosis del compuesto dentro de un protocolo de 12 semanas en una clínica universitaria. Quien busque un panorama más amplio del tema puede revisar nuestra guía completa de psicodélicos.
Dos trastornos que casi siempre llegan juntos
«Mucha gente con trastorno por uso de cocaína también tiene depresión. Hay evidencia de que la psilocibina funciona para la depresión. En lugar de tratar cada condición por separado, ¿por qué no apuntar a quienes tienen ambas?», resumió Thomas D. Meyer, codirector del estudio y profesor del Departamento de Psiquiatría y Ciencias de la Conducta de la Escuela de Medicina McGovern, en UTHealth Houston. La comorbilidad entre consumo de cocaína y depresión es frecuente en la práctica clínica, pero los tratamientos actuales rara vez abordan ambas caras del problema a la vez, dentro del campo más amplio de la medicina psicodélica.
Un protocolo de 12 semanas con dos dosis
El ensayo incorporará a 50 personas que cumplan los criterios diagnósticos de trastorno por uso de cocaína y depresión mayor. Durante las 12 semanas de seguimiento, cada participante recibirá hasta dos sesiones con psilocibina en un entorno clínico controlado, acompañadas de apoyo psicoterapéutico, un diseño que sigue el formato ya habitual en los ensayos de psicodélicos para depresión resistente.
La apuesta por la neuroplasticidad
Para la codirectora Joy M. Schmitz, directora del Centro de Investigación Neuroconductual sobre Adicciones de la misma universidad, la hipótesis de trabajo pasa por la plasticidad cerebral. «La psilocibina parece favorecer la comunicación entre regiones del cerebro y aumentar la flexibilidad cognitiva», explicó Schmitz, quien considera que ese mecanismo podría beneficiar en particular a quienes están atrapados en patrones rígidos de consumo y pensamiento asociados a la depresión.
Lo que ya se sabía sobre psilocibina y cocaína
El nuevo ensayo se suma a una línea de investigación con señales mixtas: un estudio de la Universidad de Alabama ya había confirmado que la psilocibina ayuda a dejar la cocaína, mientras que un trabajo en ratas mostró que la psilocibina y la ibogaína ayudaron a los animales a «desaprender» la conducta de búsqueda de cocaína, sin evitar por completo la recaída. Al exigir el diagnóstico doble de adicción y depresión, el ensayo de Houston busca precisar en qué perfil de pacientes el compuesto rinde mejor.
Como ocurre con cualquier ensayo en fase temprana, los resultados definitivos tardarán años, y la psilocibina sigue siendo una sustancia controlada en Estados Unidos fuera de contextos de investigación autorizados. Los propios autores insisten en que el objetivo es generar evidencia clínica controlada, no promover el autotratamiento con hongos psilocibios.
Foto: jurvetson / Flickr, licencia CC BY 2.0.
Fuente: News Medical / UTHealth Houston