Uno de los temores más repetidos entre psiquiatras y terapeutas frente al auge de la psilocibina es que los pacientes con depresión abandonen los tratamientos convencionales —terapia y antidepresivos— para reemplazarlos por el uso de hongos psicodélicos, muchas veces sin supervisión médica.

Un nuevo estudio de la Universidad de California en San Diego, publicado el 6 de octubre en la revista Psychological Medicine, aporta la primera evidencia a gran escala sobre esta pregunta, y el resultado matiza esa preocupación.

Qué datos analizaron

El equipo, liderado por Avery Eun, estudiante de segundo año de medicina en la UC San Diego, utilizó los datos de la Encuesta Nacional sobre el Uso de Drogas y la Salud de 2024, el relevamiento federal estadounidense que por primera vez incluyó una pregunta específica sobre el uso reciente de psilocibina.

Analizaron las respuestas de alrededor de 6.800 personas mayores de 12 años que habían atravesado un episodio depresivo mayor en el último año. De ese grupo, aproximadamente el 7% había consumido psilocibina en ese mismo período.

Lo que encontraron

Quienes usaron psilocibina mostraron tasas similares de uso de terapia, otros tratamientos y antidepresivos recetados que quienes no la usaron: no hay evidencia de que estén reemplazando un tratamiento por el otro.

Sin embargo, el 52% de los usuarios de psilocibina sintió que no estaba recibiendo la atención de salud mental que necesitaba, frente al 34% entre quienes no la usaron. Los usuarios también tendieron a ser más jóvenes, varones, solteros y con empleo de tiempo completo.

Cómo lo interpretan los investigadores

Para Eun, el hallazgo es tranquilizador en un sentido y revelador en otro. «No están abandonando la atención de salud mental convencional», señaló, algo que consideró una buena noticia. Pero remarcó que estos usuarios «todavía sienten que sus necesidades no están siendo atendidas».

Por eso recomendó que los profesionales de salud dialoguen con sus pacientes en lugar de asumir que alguien «se está alejando de la atención» cuando menciona haber probado psicodélicos.

Las limitaciones a tener en cuenta

Se trata de un estudio observacional basado en una encuesta, por lo que solo puede mostrar asociaciones y no relaciones de causa y efecto. El consumo fue autorreportado, sin verificación independiente.

En la gran mayoría de los casos corresponde además a un uso no supervisado y fuera del marco clínico, muy distinto del contexto controlado de los ensayos de terapia asistida. Por eso el estudio no permite sacar conclusiones sobre la eficacia del fármaco en sí.

Para profundizar en este debate, puede consultarse la guía completa de psicodélicos, la sección de medicina del sitio, y una nota relacionada sobre cuántos estadounidenses microdosificaron psicodélicos en 2025 según un estudio de RAND.

Fuente: HealthDay News