La biotecnológica Xylo Bio anunció que dosificó a los primeros participantes de un ensayo clínico de Fase 1 con XYL-1001, un nuevo compuesto que la compañía describe como el agonista más selectivo del receptor 5-HT2A desarrollado hasta ahora dentro de esta categoría de fármacos sin efecto alucinógeno. El anuncio marca la transición formal de Xylo de empresa de investigación preclínica a organización en etapa clínica.
Qué es el XYL-1001 y por qué no genera alucinaciones
El receptor 5-HT2A es el mismo que activan sustancias como la psilocibina, el LSD o la mescalina, y se considera clave en los efectos antidepresivos que estas sustancias muestran en ensayos clínicos. Pero ese mismo receptor también está detrás de las alteraciones perceptuales —el «viaje»— que complican el uso clínico masivo de los psicodélicos clásicos, porque exigen supervisión prolongada, personal entrenado y sesiones de varias horas. XYL-1001 busca separar ambos efectos: activar la señal terapéutica del receptor sin desencadenar la experiencia alucinógena, siguiendo una estrategia que varias biotechs vienen explorando bajo el nombre de «neuroplastógenos».
Cómo es el ensayo de Fase 1 en Australia
El estudio, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, se está realizando en Australia y evaluará la seguridad, tolerabilidad, farmacocinética y actividad farmacodinámica del compuesto en voluntarios sanos, a través de cohortes de dosis única ascendente y de dosis múltiple ascendente. La compañía incorporó además una serie de biomarcadores traslacionales diseñados para caracterizar si el fármaco efectivamente está «activando» el mecanismo cerebral esperado, información que servirá para decidir cómo avanzar hacia fases posteriores de desarrollo.
De Psylo a Xylo: una compañía que se reinventa
La empresa, antes conocida como Psylo, cambió de nombre y renovó parte de su directorio en los últimos meses como parte de una estrategia para posicionarse dentro del segmento de psicodélicos «sin viaje», uno de los más disputados actualmente por inversores de biotecnología. A diferencia de compañías que apuestan por psilocibina o LSD sintéticos con toda su carga alucinógena, Xylo compite en un nicho donde ya hay varios jugadores —incluida la danesa Lophora, que reportó resultados positivos de Fase 1 con una estrategia similar— tratando de resolver el mismo problema: lograr el beneficio antidepresivo sin la logística clínica que exige un viaje psicodélico completo.
La carrera por el fármaco que no altera la percepción
El interés de la industria por estos compuestos responde a una lógica comercial concreta: un antidepresivo que no requiera supervisión de varias horas ni un terapeuta capacitado en acompañamiento psicodélico sería mucho más fácil de recetar, cubrir con seguros médicos y escalar a nivel poblacional. Si los datos de seguridad de XYL-1001 resultan alentadores, la compañía podría avanzar hacia ensayos de Fase 2 en pacientes con depresión mayor, sumándose a una carrera cada vez más poblada por desarrollar la próxima generación de psicofármacos derivados —pero no idénticos— a los psicodélicos clásicos.
Foto: US Army Africa (CC BY 2.0) – Flickr
Fuente: PR Newswire