Una sola dosis de psilocibina puede disminuir el impulso de perseguir recompensas, según un estudio publicado en el European Journal of Neuroscience. El hallazgo aporta nuevas pistas sobre cómo este psicodélico podría ayudar a tratar los trastornos por consumo de sustancias, al modificar la actividad de un tipo concreto de neuronas inhibidoras.

El problema de la impulsividad

Las adicciones se caracterizan por un consumo creciente y por la dificultad para resistir los impulsos. Una pieza central es la llamada impulsividad de elección: la tendencia a sobrevalorar recompensas pequeñas e inmediatas frente a otras mayores que exigen esperar. Quienes puntúan alto en este rasgo tienen más riesgo de recaída. La corteza prefrontal dorsomedial, rica en los receptores de serotonina que activan los psicodélicos, es clave en el procesamiento de estas recompensas.

Ratas ante una decisión

El equipo de Alberto Del Arco, de la Universidad de Misisipi, entrenó a ratas para elegir entre una recompensa pequeña e inmediata (un gránulo de azúcar tras un segundo) y otra mayor pero demorada (tres gránulos tras 10 o 20 segundos). Una vez que los animales mostraban patrones de decisión estables, seis recibieron una única inyección de psilocibina (1 mg/kg) y ocho una solución salina de control.

El efecto llegó a las 48 horas

A las 24 horas ambos grupos se comportaban igual. Pero a las 48 horas apareció un cambio llamativo: las ratas tratadas con psilocibina eligieron con menos frecuencia la recompensa grande y tardaron más en hacerlo. Como el efecto no dependía de la duración de la espera, no se trataba de un cambio en la impulsividad, sino de una menor motivación general por perseguir el premio. Los animales mantuvieron intactas su atención y sus capacidades motoras.

Neuronas inhibidoras y plasticidad

Al analizar los cerebros, los investigadores encontraron en las capas profundas de la corteza prefrontal una mayor densidad de neuronas inhibidoras de tipo parvalbúmina activas, envueltas en unas estructuras llamadas redes perineuronales. Cuantas más de estas células activas tenía una rata, menos elegía la recompensa grande. Al frenar otros circuitos, estas neuronas parecen bajar el volumen de las vías que impulsan la búsqueda de recompensas.

Investigación básica, con matices

Del Arco insiste en la prudencia: se trata de investigación básica que no demuestra que la psilocibina sea un buen tratamiento para las adicciones, sino que explora sus posibles mecanismos. Los efectos fueron significativos pero moderados, el estudio solo incluyó ratas macho y el seguimiento se limitó a 48 horas. Aun así, señala una vía prometedora para entender cómo el psicodélico reconfigura el sistema de recompensa del cerebro.

Fuente: PsyPost

Imagen: CodonAUG vía Openverse (CC BY 2.0).