La primera dosis de psilocibina deja huellas medibles en el cerebro que se mantienen durante al menos un mes, según un estudio publicado en Nature Communications por investigadores del Centre for Psychedelic Research del Imperial College de Londres. El trabajo, liderado por Taylor Lyons y con Robin Carhart-Harris —autor de la hipótesis del «cerebro entrópico»— como investigador principal, es uno de los seguimientos más detallados hechos hasta ahora sobre lo que ocurre antes, durante y después de una experiencia psicodélica.

Qué midió el estudio de Imperial College London

El equipo reclutó a 28 adultos sanos, de 41 años en promedio, sin experiencia previa con psicodélicos. Cada participante recibió dos dosis orales con un mes de diferencia: primero 1 miligramo (una dosis mínima, casi placebo) y luego 25 miligramos, siempre en ese orden, en sesiones de apoyo con luz tenue, música y acompañamiento no directivo. Los investigadores registraron la actividad eléctrica del cerebro con electroencefalograma (EEG) a la 1, 2 y 4,5 horas de cada dosis, y tomaron resonancias magnéticas antes del estudio y un mes después de cada sesión.

La primera dosis de psilocibina dispara la entropía cerebral

Con la dosis alta, el EEG mostró un aumento marcado de la «entropía cerebral»: señales más irregulares e impredecibles, con un pico entre la primera y la segunda hora y una caída de la actividad de ondas alfa. La dosis baja, en cambio, no produjo cambios comparables. En una encuesta posterior, el 94% de quienes respondieron calificó la dosis alta como el estado de consciencia más inusual de toda su vida.

Huellas que persisten un mes después

Un mes más tarde, las imágenes de difusión mostraron una reducción en la difusión de agua a lo largo de las fibras que conectan la corteza prefrontal con regiones subcorticales más profundas, algo que no apareció tras la dosis placebo. Los cambios funcionales medidos por resonancia magnética, en cambio, fueron en general débiles y sin significancia estadística frente al valor basal; sí se observó una tendencia a mayor cambio en quienes reportaron mayores ganancias de bienestar.

A mayor entropía, más insight y bienestar

Comparados con la dosis placebo, los puntajes de insight subieron unos 51 puntos (en una escala de 0 a 100) al día siguiente de la dosis alta y se mantuvieron elevados un mes después; el bienestar subió unos 4,7 puntos más (en una escala de 14 a 70). Quienes mostraron mayor entropía cerebral a las dos horas reportaron más insight al día siguiente, y ese insight explicó en parte las mejoras de bienestar observadas un mes más tarde.

Una lectura cautelosa

Especialistas no involucrados en el estudio pidieron cautela. Katrin Preller (Universidad de Zúrich y Yale) señaló que, un mes después, «solo se detectaron cambios muy marginales», algo consistente con otros reportes sobre efectos neurobiológicos breves de los psicodélicos. Martin Korsbak Madsen (Hospital Universitario de Copenhague Rigshospitalet) consideró que el vínculo entre entropía e insight «podría ser un mecanismo relevante» para el cambio posterior, aunque sugirió comparar los psicodélicos con psicoterapia, mindfulness o arte-terapia. Los propios autores advierten que el orden fijo de las dosis y la falta de corrección completa por comparaciones múltiples exigen replicar el hallazgo en estudios más grandes y mejor controlados antes de sacar conclusiones definitivas. Para entender cómo se inserta este hallazgo en el debate más amplio sobre qué le pasa al cerebro bajo psicodélicos, puede leerse también este análisis sobre la hipótesis del cerebro entrópico, y la cobertura de ciencia del sitio. Quienes quieran un panorama general del tema pueden consultar la guía completa de psicodélicos.

Fuente: PsyPost

Foto: mathrock (Flickr, CC BY-SA)