El crecimiento explosivo del interés global por la ayahuasca —impulsado por retiros urbanos, turismo espiritual y la cobertura mediática de sus posibles beneficios terapéuticos— está generando una presión creciente sobre los ecosistemas amazónicos y sobre los pueblos indígenas que originaron su uso, según un reportaje reciente de Mongabay.
Una vid bajo presión
La Banisteriopsis caapi, la vid que junto con la chacruna forma la base tradicional del brebaje, enfrenta una sobreexplotación cada vez más documentada. El aumento sostenido de la demanda global —tanto para consumo en la propia Amazonía como para exportación de extractos y productos derivados— está acelerando la extracción de una planta cuyo ciclo de crecimiento natural no acompaña ese ritmo. A esto se suma la deforestación derivada de la conversión de selva en tierras agrícolas y proyectos de infraestructura, que reduce directamente el hábitat donde la vid crece de forma silvestre.
El conocimiento también se erosiona
El reportaje advierte que la amenaza no es solo botánica. El desplazamiento cultural y la comercialización aceleran la pérdida del conocimiento tradicional indígena sobre el manejo sostenible de la planta —cuándo cosecharla, cómo dejarla regenerar, qué combinaciones respetar—, un saber acumulado durante generaciones que corre el riesgo de diluirse a medida que la ceremonia se traslada a contextos urbanos desconectados de las comunidades de origen.
La preocupación por la apropiación cultural
El auge de retiros fuera de la Amazonía, muchas veces dirigidos por facilitadores sin vínculo real con las comunidades que preservaron esta práctica durante siglos, alimenta un debate cada vez más presente en el sector: ¿es posible ofrecer ayahuasca de forma ética sin garantizar que ese conocimiento y esos recursos beneficien primero a quienes los originaron?
Un foro histórico en camino
En este contexto, Girona (Cataluña) será sede en septiembre del primer Foro Mundial de la Ayahuasca, un encuentro que —según sus organizadores— marcará un hito porque, por primera vez, los pueblos indígenas que custodiaron este conocimiento ocuparán un lugar central con poder real de decisión, no solo un rol simbólico o consultivo. La iniciativa busca sentar las bases de un Consejo de Líderes Espirituales Indígenas (CLEI) que articule las voces originarias con las redes aliadas a escala internacional.
El desafío de fondo, coinciden las fuentes consultadas por Mongabay, es imaginar una expansión de la ayahuasca que no reproduzca lógicas coloniales ni puramente mercantiles, sino que se guíe por principios de reciprocidad, autodeterminación y justicia hacia los territorios y comunidades que la resguardaron durante siglos.
Fuente: Mongabay
Foto: wallygrom, licencia by-sa 2.0 vía Openverse