Durante décadas, la relación entre psicodélicos y creatividad se sostuvo en anécdotas: el químico que resolvió un problema en pleno viaje, el músico que compuso su mejor disco después de una noche de LSD, el ingeniero de Silicon Valley que atribuye su empresa a una experiencia con hongos. Ahora, por primera vez en la era moderna, un laboratorio ha decidido medirlo.
El estudio Mind FLUX
La investigación se desarrolla en la Universidad de Texas en Austin, dentro del Charmaine & Gordon McGill Center for Psychedelic Research & Therapy, y está dirigida por los investigadores Manoj Doss y Greg Fonzo. El proyecto, llamado Mind FLUX, lo impulsa el Center for MINDS, un centro de investigación con sede en Austin dedicado a estudiar la relación entre experiencia psicodélica e innovación.
La pregunta que persigue el equipo es concreta: si la psilocibina puede aumentar la capacidad del cerebro para lo que los investigadores llaman fluidez de procesamiento, un estado mental asociado a la creatividad, la intuición y el pensamiento flexible. No se trata de comprobar si los psicodélicos «hacen a la gente más creativa» —una formulación que los propios investigadores rechazan— sino de mapear qué mecanismos neurocognitivos se activan.
Tres fases
El estudio, planteado como un proyecto de varios años, se organiza en tres etapas. La primera es una encuesta a profesionales técnicos y creativos que han usado psicodélicos para resolver problemas reales, con el fin de reunir datos sobre cómo describen esas experiencias. La segunda es un estudio clínico con resonancia magnética funcional y pruebas cognitivas, para medir el efecto de la psilocibina sobre la fluidez, la memoria y el pensamiento creativo. La tercera fase busca llevar los hallazgos al mundo real, diseñando investigaciones con profesionales que pongan a prueba el impacto de los psicodélicos en la innovación aplicada.
Un punto de interés del diseño es el papel del hipocampo, la estructura cerebral implicada en la memoria episódica. Los investigadores exploran si la generación o la supresión de recuerdos episódicos podría ser un mecanismo hasta ahora inexplorado en la creatividad psicodélica.
«No te hacen más creativo, cambian cómo exploras las ideas»
Manesh Girn, director científico del Center for MINDS, resume así el matiz: los psicodélicos parecen alterar temporalmente cómo la mente explora y organiza las ideas. Relajan los patrones habituales de pensamiento, amplían las conexiones asociativas y amplifican el sentido de significado que se atribuye a la experiencia interna. Eso, explica, puede facilitar ver un problema desde otro ángulo, conectar ideas que antes parecían inconexas o reformular supuestos muy arraigados.
El propio fundador del Center for MINDS, el científico Bruce Damer, atribuye a una experiencia con ayahuasca la intuición que dio forma a su hipótesis sobre el origen de la vida en la Tierra.
Un campo que empieza a legitimarse
En enero, el Center for MINDS coorganizó con el Arthur C. Clarke Center for Human Imagination el simposio Imaginarium en la Universidad de California en San Diego, presentado como el primer congreso científico dedicado explícitamente a la relación entre psicodélicos y creatividad.
La cautela sigue siendo necesaria: hasta que haya datos publicados, todo esto es una hipótesis con financiación. Pero marca un desplazamiento notable. Mientras el grueso de la investigación psicodélica avanza hacia la aprobación regulatoria como medicamento psiquiátrico, una línea paralela empieza a preguntarse qué hacen estas sustancias en cerebros sanos.
Fuente: Lucid News