Las dos moléculas más famosas del reino de los hongos nunca se habían encontrado en el mismo cuerpo fructífero. Por un lado, la psilocibina, el compuesto psicodélico de los llamados hongos mágicos. Por el otro, las amatoxinas, responsables de la mayoría de las muertes por intoxicación con setas en el mundo. Un preprint publicado el 22 de julio en bioRxiv describe la primera especie conocida que fabrica ambas: Galerina indica, a la que los autores bautizaron «el hongo mágico oscuro».

Espectrometría de masas y genes

El equipo, encabezado por Andrew R. Kunik y Matthew E. Smith con investigadores de la Universidad de Florida, la Universidad de Utah y la Universidad Estatal de Ohio, aplicó espectrometría de masas sobre los tejidos del hongo y detectó psilocibina y amatoxinas simultáneamente. El análisis genómico completó la prueba: encontraron en el genoma las rutas biosintéticas correspondientes a los dos compuestos.

Ambas moléculas ya se conocían en linajes fúngicos separados y sin parentesco cercano —la psilocibina en géneros como Psilocybe, las amatoxinas en Amanita, Lepiota y varias Galerina—, pero jamás dentro de una misma especie.

Una molécula que llegó de prestado

El análisis filogenético sugiere una secuencia concreta: G. indica ya producía amatoxinas cuando adquirió la capacidad de sintetizar psilocibina por transferencia horizontal de genes, el mecanismo por el que un organismo incorpora material genético de otro sin descender de él. Más aún, los autores calculan que la biosíntesis de psilocibina fue adquirida dos veces de forma independiente dentro del género Galerina.

El detalle más llamativo del trabajo es una posible contrapartida evolutiva: la incorporación de la ruta de la psilocibina podría haber coincidido con una reducción de la potencia de las amatoxinas en esta especie. Los investigadores plantean que la transferencia horizontal no solo suma sistemas bioactivos, sino que puede reorganizar el papel ecológico de ambos y afectar la aptitud evolutiva del organismo.

Por qué importa para quien recolecta

Más allá del interés evolutivo, el hallazgo tiene una lectura directa en clave de reducción de riesgos. El género Galerina agrupa a las llamadas «pequeñas setas marrones», un conjunto notoriamente difícil de distinguir a simple vista y responsable de intoxicaciones fatales por confusión con especies psilocibias. Que una de ellas produzca además psilocibina significa que un ejemplar podría generar efectos psicoactivos reconocibles y, al mismo tiempo, aportar amatoxinas: toxinas que no dan síntomas hasta pasadas entre seis y veinticuatro horas y que dañan hígado y riñones de forma irreversible.

El trabajo es un preprint y aún no pasó por revisión por pares, de modo que sus conclusiones deben tomarse como preliminares. Pero el mensaje práctico no depende de esa validación: la identificación visual de hongos silvestres nunca fue un método seguro, y este caso muestra que la presencia de efectos psicodélicos tampoco garantiza que un ejemplar sea inofensivo.

Fuente: bioRxiv

Foto ilustrativa: Charles de Mille-Isles — licencia CC BY 2.0, vía Openverse. La imagen no corresponde a la especie mencionada.