Alemania se convirtió el año pasado en el primer país de la Unión Europea en habilitar un programa de uso compasivo de psilocibina, y ahora empiezan a conocerse los detalles de su implementación. Dos centros están autorizados a administrar el tratamiento: la clínica privada OVID, en Berlín, y el Instituto Central de Salud Mental (CIMH), un hospital público en Mannheim.
En el cierre de la Conferencia Interdisciplinaria de Investigación Psicodélica (ICPR), celebrada en Haarlem, Países Bajos, el medio especializado Psychedelic Alpha conversó con dos protagonistas del proyecto: Lea Mertens, investigadora y psicoterapeuta, primera autora de las dos publicaciones centrales del estudio EPIsoDE —una en JAMA Psychiatry y otra en Psychotherapy and Psychosomatics— que sirvieron de base científica para el programa; y la Dra. Andrea Jungaberle, médica y psicoterapeuta que codirige la clínica OVID junto al Dr. Gerhard Gründer.
Los dos centros enfrentan desafíos distintos. El CIMH, como hospital público que cubre toda el área de Mannheim, está en pleno proceso de implementación y ya comenzó a evaluar candidatos, pero opera bajo un sistema más rígido. «Es más bien una máquina grande», explica Mertens. Actualmente el tratamiento solo está cubierto por el seguro público si se realiza de forma hospitalaria, con una cama asignada, algo logísticamente complejo para un hospital con tanta demanda. El equipo espera la aprobación del BfArM, la agencia reguladora alemana de medicamentos, para ofrecerlo también de forma ambulatoria, lo que simplificaría el acceso y reduciría el riesgo de que el seguro público cuestione la cobertura.
En Berlín, la clínica privada OVID ya logró que el tratamiento se cubra como parte de una estadía en su clínica de día, de modo que ni los pacientes con seguro privado pagan de su bolsillo por el componente de psilocibina: solo cubren la estadía, y el seguro absorbe el resto. Jungaberle destacó que la mayor aseguradora privada alemana aceptó además acelerar sus tiempos de respuesta para aprobar solicitudes en una semana.
El dato es relevante porque en Alemania solo alrededor del 10% de la población, entre ellos los funcionarios públicos, cuenta con seguro privado; el resto depende del sistema público, que en Mannheim aún negocia los términos de cobertura. Uno de los señalamientos frecuentes a programas similares en Estados Unidos es que tienden a quedar fuera del alcance de quienes no tienen seguro privado, por lo que el desenlace del proceso en Mannheim será determinante para saber si el modelo alemán logra ser más equitativo. Según cifras citadas en la conferencia, cerca de 700 pacientes ya manifestaron interés en acceder al tratamiento solo en el centro de Mannheim.
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*Traducido y adaptado desde Psychedelic Alpha: https://psychedelicalpha.com/news/psilocybin-compassionate-use-in-germany-lea-mertens-and-andrea-jungaberle-on-the-first-patients-payers-and-practicalities/*