Perder a un familiar cercano puede desencadenar un dolor que, en algunos casos, no cede con el paso del tiempo. Un ensayo clínico piloto realizado en España acaba de aportar evidencia de que combinar ayahuasca con psicoterapia especializada podría ayudar a aliviar el duelo severo, allanando el camino hacia una intervención temprana para quienes atraviesan pérdidas devastadoras.
El estudio, publicado en Scientific Reports y liderado por el psiquiatra Oscar Soto-Angona de la Universitat Autònoma de Barcelona, es uno de los primeros en probar de forma sistemática esta combinación en personas con síntomas graves de duelo.
Un ensayo pionero en Barcelona
El equipo de investigación reclutó a 84 adultos que habían perdido a un familiar de primer grado en los doce meses anteriores y presentaban síntomas severos de duelo. Los participantes fueron divididos en tres grupos: uno recibió nueve sesiones semanales de terapia online, otro no recibió ningún tratamiento, y un tercero combinó las mismas nueve semanas de terapia con dos retiros de ayahuasca supervisados médicamente, acompañados de encuentros de integración.
Aunque el diseño no fue completamente aleatorizado —por restricciones logísticas derivadas de la pandemia—, el estudio ofrece una de las primeras comparaciones directas entre la terapia sola y la terapia combinada con un psicodélico tradicional.
Terapia de reconstrucción de sentido
La intervención psicológica utilizada, llamada terapia de reconstrucción de sentido, parte de la idea de que el mayor desafío del duelo es integrar la pérdida en la propia historia de vida. El protocolo se organiza en tres fases: procesar los recuerdos traumáticos asociados a la muerte, redefinir el vínculo con la persona fallecida y, finalmente, reconstruir la identidad de quien sobrevive.
Los investigadores plantearon que la ayahuasca —el brebaje amazónico elaborado con la liana Banisteriopsis caapi y las hojas de Psychotria viridis, que contienen DMT— podría actuar como catalizador de ese trabajo psicológico, al potenciar temporalmente la neuroplasticidad y la flexibilidad psicológica.
Menos duelo, más crecimiento postraumático
Los tres grupos mostraron alguna mejora al final del estudio, algo habitual en la investigación sobre duelo. Sin embargo, el grupo que recibió ayahuasca junto con la terapia registró las mayores reducciones en la severidad del duelo normal y en los síntomas de trastorno de duelo prolongado, además de puntuaciones más altas en crecimiento postraumático, salud psicológica y relaciones sociales. Estas mejoras se mantuvieron estables tres meses después de finalizado el tratamiento.
El brebaje fue, en general, bien tolerado: nadie necesitó medicación psiquiátrica ni sufrió eventos adversos graves, aunque algunos participantes reportaron náuseas, vómitos o dolores de cabeza transitorios, efectos físicos comunes de la ayahuasca.
Limitaciones y los próximos pasos
Los propios autores señalan límites importantes: la falta de aleatorización, el diseño abierto (los participantes sabían qué tratamiento recibían) y el hecho de que casi tres cuartas partes ya habían probado psicodélicos antes, lo que puede haber inflado las expectativas de mejora. Tampoco hubo un grupo que recibiera solo ayahuasca sin psicoterapia, por lo que no es posible separar el efecto de la sustancia del efecto del acompañamiento terapéutico intensivo.
Los investigadores coinciden en que se necesitan ensayos más grandes, aleatorizados y doble ciego para confirmar estos hallazgos preliminares, pero consideran que los resultados abren una vía concreta para explorar cómo los estados alterados de conciencia inducidos por psicodélicos pueden ayudar a reconstruir el sentido de vida tras una pérdida devastadora. Para profundizar en el tema, puede consultarse la guía completa de psicodélicos de Portal Psicodélico, nuestra cobertura sobre el futuro de la ayahuasca y la categoría Ciencia.
Fuente: PsyPost
Foto: «Candles for Norway» por L.C.Nøttaasen, licencia CC BY.