David Londoño empezó a pensar en la seguridad de las ceremonias de ayahuasca años atrás, mientras trabajaba en Perú. Allí fue testigo de sesiones que aportaron un valor terapéutico enorme a quienes participaron, pero también de casos en los que las cosas salieron mal: caídas, experiencias abrumadoras, personas que llegaban buscando alivio para un problema y terminaban con uno todavía más grande. Esa tensión —entre el potencial de la medicina y los riesgos reales de trabajar con ella— es el punto de partida de los documentos AyaSafe, un conjunto de siete recursos pensados para reducir los riesgos de las ceremonias de ayahuasca que la organización ICEERS acaba de poner a disposición de la comunidad, de forma gratuita.
Un patrón detectado en el trabajo de campo
Jerónimo Mazarrasa, impulsor del proyecto junto a Londoño, identifica el detonante concreto: un patrón que el equipo detectó al trabajar en investigaciones previas sobre incidentes vinculados al uso de ayahuasca fuera de sus contextos tradicionales indígenas —es decir, en retiros y ceremonias organizados para público internacional, muchas veces sin la supervisión de comunidades con siglos de experiencia acumulada en el manejo de la planta—. Cuanto más rigurosos son los filtros de acceso, explican, menor es la probabilidad de que personas con contraindicaciones médicas o psiquiátricas terminen participando de una ceremonia que no es segura para ellas.
De la evaluación al consentimiento informado
Los siete documentos cubren distintas etapas del proceso: desde herramientas para evaluar si una persona es apta para participar, hasta formularios legales. Uno de los más singulares es el que combina dos tipos de documentos muy distintos entre sí: un consentimiento informado con validez legal en España, redactado por abogados, y un innovador «pacto de honor» sin validez legal pero con fuerte peso simbólico. Este segundo documento nació de una incomodidad que el propio equipo detectó: el consentimiento informado, aunque necesario y legalmente impecable, resultaba en espíritu bastante alejado del vínculo con las plantas y de las relaciones que se construyen en los círculos ceremoniales. El pacto de honor llena ese vacío estableciendo compromisos mutuos entre facilitadores y participantes —por ejemplo, que quienes participan se comprometan a no mentir en los cuestionarios de salud previos.
Recursos pensados para facilitadores, no solo para participantes
Más allá de los documentos dirigidos a quienes participan de una ceremonia, el paquete AyaSafe también incluye herramientas para quienes las facilitan: protocolos de evaluación de riesgo, pautas para el manejo de crisis y materiales pensados para estandarizar prácticas de seguridad en un campo donde, a diferencia de la medicina clínica regulada, no existe una autoridad central que fije protocolos obligatorios.
Un aporte a la reducción de daños en un campo sin regulación uniforme
La publicación de AyaSafe llega en un momento en que la demanda de ceremonias de ayahuasca fuera de sus contextos de origen sigue creciendo a nivel global, sin que exista todavía un marco regulatorio uniforme que las acompañe. Poner estas herramientas a disposición de manera gratuita busca, según ICEERS, elevar el estándar de seguridad en un ecosistema que depende en gran medida de la buena voluntad y el criterio de cada facilitador individual.
Para más información sobre reducción de riesgos con sustancias psicodélicas, consulta nuestra guía completa de psicodélicos y la sección de Reducción de Riesgos de Portal Psicodélico.
Fuente: ICEERS