Cuando alguien tiene una experiencia mística profunda en medio de un tratamiento con ketamina o psilocibina, ¿quién lo acompaña después, cuando ya se apagó el efecto de la sustancia pero las preguntas existenciales siguen ahí? Esa pregunta, nacida de la práctica clínica cotidiana, está detrás de uno de los desarrollos más interesantes en la intersección entre psicodélicos y religión: la capellanía psicodélica, un campo que el Centro para el Estudio de las Religiones del Mundo (CSWR) de Harvard Divinity School está ayudando a formalizar.
De una clínica de ketamina a una pregunta sin respuesta
La iniciativa nació de una observación concreta en la Clínica de Psiquiatría Intervencionista del Hospital Brigham and Women’s Faulkner, donde pacientes que recibían tratamiento con ketamina atravesaban experiencias espirituales intensas sin ningún tipo de acompañamiento para procesarlas. La directora ejecutiva del CSWR, Gosia Sklodowska, lo describe así: algunos pacientes terminaban «tratando de procesar sus experiencias completamente solos, a veces literalmente sentados afuera después, intentando entender qué les había pasado».
Dos capellanes, una formación compartida
El programa lo codirigen Jeffrey Breau y Paul Gillis-Smith, quienes llegaron a esta pregunta durante sus propias prácticas como internos en la clínica mientras cursaban su maestría en divinidad. Breau plantea la necesidad sin rodeos: «¿Va a ser necesaria la capellanía psicodélica, o el cuidado espiritualmente sintonizado, en este campo? Creo que la respuesta es un sí rotundo».
Un mapa de lo que falta
En junio de 2024, el equipo publicó un documento técnico, «Psychedelic-Assisted Therapy Training in the US: A Landscape Analysis», que examinó trece programas de formación en terapia asistida por psicodélicos y encontró un patrón: casi ninguno incluye formación real en cuidado espiritual. A partir de ese diagnóstico, organizaron talleres en el otoño de 2024, primero con profesionales médicos involucrados en investigación clínica, y después con terapeutas, capellanes y facilitadores que trabajan en contextos religiosos o recreativos, con cerca de veinte participantes llegados de distintos puntos de Estados Unidos y también de los Países Bajos.
Por qué la espiritualidad no es un extra opcional
Para buena parte del campo clínico, la dimensión espiritual de una experiencia psicodélica todavía se trata como algo secundario frente a los síntomas que se busca tratar. Pero la evidencia acumulada sobre experiencias místicas y su correlación con resultados terapéuticos sugiere lo contrario: ignorar esa dimensión puede dejar a los pacientes sin las herramientas para integrar lo que vivieron. La apuesta de Harvard es que capellanes entrenados específicamente en este campo —no solo en cuidado pastoral genérico— se vuelvan una pieza tan estándar del equipo clínico como el terapeuta o el médico supervisor.
Este cruce entre espiritualidad, filosofía y ciencia es uno de los ejes que más nos interesa cubrir en el Portal. Para explorar otros casos donde religión y psicodélicos se entrelazan, puedes leer sobre el reciente juicio a una iglesia del Santo Daime en Brasil, o revisar los fundamentos del tema en nuestra guía completa de psicodélicos. Más artículos de este tipo están disponibles en la categoría Filosofía.
Foto: «A row of tea candles» por Markus Grossalber, licencia CC BY 2.0.
Fuente: Center for the Study of World Religions, Harvard Divinity School.