Un informe publicado este 30 de junio de 2026 por la corporación RAND lanza una señal de alarma sobre la brecha entre la realidad del uso de psicodélicos entre los veteranos militares de Estados Unidos y la capacidad del sistema sanitario del Departamento de Asuntos de Veteranos (VA) para responder a ella. Según los datos del estudio, aproximadamente 4,8 millones de veteranos han consumido alguna vez hongos mágicos, LSD o MDMA. Sin embargo, muchos de ellos guardan silencio ante sus médicos del VA por un temor concreto: que reconocerlo pueda costarles sus beneficios.
El silencio de millones
El estudio, basado en una encuesta representativa a nivel nacional, encontró que el 48% de los veteranos no está seguro de si hablar con su médico del VA sobre el uso de sustancias psicodélicas podría poner en riesgo sus prestaciones. Esta incertidumbre no es infundada: el VA nunca ha publicado una directiva que aclare explícitamente que los veteranos no perderán sus beneficios por reconocer el uso de psicodélicos fuera de ensayos clínicos, y el estatus legal de la mayoría de estas sustancias a nivel federal sigue siendo el de drogas de la Clase I.
El resultado práctico de esta ambigüedad es que millones de veteranos que podrían estar usando psicodélicos lo hacen en silencio, sin supervisión médica, sin que sus proveedores de salud conozcan esta parte de su historial, y sin poder acceder a la integración terapéutica que podría maximizar los beneficios y minimizar los riesgos de estas experiencias.
Un uso ya masivo entre los veteranos
Con 4,8 millones de veteranos que han usado psicodélicos, estamos hablando de una práctica que ha dejado de ser marginal en esta población. Muchos buscan alivio para el PTSD, lesiones cerebrales traumáticas, la depresión o el peso psicológico que deja una carrera militar. Y muchos lo hacen porque los tratamientos convencionales del VA no les han funcionado.
Los relatos de veteranos que han encontrado en la psilocibina o en la ibogaína —a menudo en clínicas de México o en retiros en otros países— el alivio que años de terapia y medicación no lograron son numerosos y bien documentados. La comunidad de veteranos que aboga por el acceso a los psicodélicos terapéuticos, representada por organizaciones como VETS (Veterans Exploring Treatment Solutions), ha sido uno de los grupos de presión más efectivos en el avance de la agenda psicodélica en Washington.
El apoyo existe, pero la infraestructura no
El 54% de los veteranos encuestados apoyaría que el VA proporcionara o pagara la terapia asistida con psilocibina si la FDA la aprueba, y el 45% haría lo mismo con la terapia asistida con MDMA. Estas cifras superan a las de la población general y reflejan la desesperación de muchos veteranos ante tratamientos convencionales que no les ayudan.
El problema es que el apoyo de los veteranos no basta por sí solo. El VA necesita desarrollar protocolos clínicos, formar a sus terapeutas, clarificar las políticas de divulgación y preparar su infraestructura para una potencial ola de demanda de terapias psicodélicas que podría llegar en cuanto se produzcan las primeras aprobaciones de la FDA.
La Ley de Preparación para Terapias Novedosas
Conscientes de esta necesidad, varios senadores presentaron en abril de 2026 la Veterans Health Administration Novel Therapeutics Preparedness Act (S.4220), que obligaría al VA a crear una Oficina de Terapias Novedosas con estándares clínicos listos antes de las aprobaciones de la FDA. El Comité de Asuntos de Veteranos del Senado revisó el proyecto en abril de 2026, y la Cámara de Representantes integró provisiones similares en el proyecto de Ley de Autorización de Defensa Nacional para 2027.
Además, más de 30 legisladores bipartidistas enviaron una carta a la FDA en mayo de 2026 pidiendo una revisión expedita de las terapias psicodélicas, con énfasis especial en las condiciones que afectan a los veteranos: PTSD, lesión cerebral traumática y otras afecciones neuropsiquiátricas.
Un sistema que debe ponerse al día
El informe de RAND es, en última instancia, un llamado a la acción para que el VA deje de ignorar una realidad que ya afecta a millones de sus pacientes. Los veteranos están usando psicodélicos con o sin aprobación del sistema. La pregunta es si ese sistema va a acompañarles con información, apoyo y cuidado, o si va a seguir mirando para otro lado mientras una brecha de silencio separa a los pacientes de sus médicos.
Fuente: Stars and Stripes – RAND Corporation